Los exministros gallegos se posicionan en contra de la continuidad de Sánchez

Caballero, Caamaño y Molina reclaman otro rumbo y Blanco pide una «reconstrucción»

Elena Salgado, Abel Caballero, César Antonio Molina, José Blanco, Elena Espinosa y Francisco Caamaño
Elena Salgado, Abel Caballero, César Antonio Molina, José Blanco, Elena Espinosa y Francisco Caamaño

vigo / la voz

Aunque con matices y gradaciones en su críticas, los exministros gallegos del PSOE consideran que por el bien de su partido la etapa de Pedro Sánchez al frente de la organización debe darse por concluida para permitir abrir una fase de reconstrucción y pacificación interna.

Abel Caballero, el único de los seis exministros con cargos orgánicos, se posiciona junto a los que dan por disuelta la ejecutiva y con los dimisionarios, que estima persiguen que la dirección actual «se disuelva y se empiecen a tomar decisiones para reorientar el partido». «Está claro que llevamos un rumbo equivocado», apuntó ayer el que fuera ministro de Transportes con Felipe González, que ve como un riesgo notable que el PSOE pudiera seguir perdiendo apoyos en caso de otra repetición de las generales, en las que advierte «el PP podría obtener mayoría absoluta». Con un enfoque gallego, Caballero reprocha al equipo de Sánchez que eligiese una gestora sin consultarle o que modificase las listas aprobadas por las asambleas locales y provinciales para las autonómicas gallegas.

José Blanco, también activo en política como eurodiputado, opta por reclamar «serenidad y reflexionar de manera profunda sobre las circunstancias que han conducido al PSOE a perder la sintonía con la sociedad y encadenar derrota tras derrota». El ex número dos del PSOE propone que el partido «se reconstruya internamente para reconstruir así sus alianzas sociales y su liderazgo». Pero lejos de azuzar cambios inmediatos, Blanco reclama «calma y tiempo para poder analizar, debatir y encontrar soluciones que reconstruyan el proyecto político y el liderazgo social», proceso para el que considera «imprescindible» a la militancia, así como para elegir a los nuevos dirigentes del PSOE.

Contundencia

El más claro y contundente de los exministros es César Antonio Molina, quien no duda en advertir que la dolencia de los socialistas es el nacionalismo. «Han envenenado al PSOE», clama el que fuera responsable de Cultura entre el 2007 y el 2009. «No se puede pactar ni con los nacionalistas ni con Podemos. Lo que el PSOE tiene que hacer es reflexionar, irse a la oposición, reconstruirse como partido socialdemócrata y hacerse grande», dice.

Para él las elecciones gallegas han sido un paradigma de la situación del PSOE. «No entiendo cómo se cargan a una personalidad como José Luis Méndez Romeu, que fue secretario de Estado, conselleiro y con un gran valor y conocimiento, y ponen al frente del partido a uno del Bloque», aludiendo a Leiceaga, al que incluso tacha de «advenedizo». «No se puede jugar con los que quieren destruir España. El PSOE debe ir solo, defender sus ideas y no depender de nadie, y menos de los nacionalistas, que son el principio del fin», insiste Molina, que llega a preguntarse si en el PSOE «hay ya entristas de Podemos».

Francisco Caamaño, ministro de Justicia entre el 2009 y el 2011, se remontó al congreso socialista del 2012 para explicar la crisis actual. A su juicio entonces no se produjo la renovación necesaria y «los vacíos existentes, con la llegada de Pedro, hicieron que una serie de personas muy especializadas en las mecánicas internas, pero poco en hacer política hacia afuera, marcasen el pulso». Acepta que las dimisiones colectivas de la ejecutiva son «estéticamente feas, pero a veces no hay otra forma de salir al paso del bloqueo en el que se encuentra España y el PSOE». Caamaño señala que «con solo ver lo que está pasando yo hubiera puesto mi cargo a disposición de la militancia, máxime tras una serie de derrotas, ante las que nadie asume responsabilidades, y para evitar esta imagen de desesperanza».

«No contesto a periodistas»

Elena Salgado se negó ayer a hacer declaraciones sobre la crisis socialista: «No contesto a periodistas y menos desde el móvil». Mientras, Elena Espinosa adujo problemas de agenda para eludir posicionarse y otros exministros, como Josep Borrel y Jordi Sevilla, salieron en defensa de Pedro Sánchez, al contrario que José Bono, que no ve «ni decoroso ni inteligente aferrarse al cargo».

UGT recrimina a González que opine sobre la situación del partido

Distintas organizaciones de la órbita de la izquierda analizaron ayer la crisis sin precedentes que vive el Partido Socialista.

UGT

«Si estuviera en el lugar de Felipe González, no opinaría». El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, señaló ayer que, de estar él en el lugar del expresidente del Gobierno socialista Felipe González, «no opinaría», aunque aclara que «él es libre de hablar de lo que quiera». Álvarez desea al PSOE que solucione sus problemas internos para que vuelva a ser un partido «unido y fuerte». Aunque Álvarez precisó que su militancia política «está en el congelador», que UGT es un sindicato independiente y que no mantiene ninguna posición en cuanto al conflicto interno del PSOE, sí advirtió de que «cada uno es preso de sus palabras», en relación a la intervención de Felipe González el miércoles.

CC.OO.

«Lo que se ha desatado en el PSOE suena a cacería. El secretario general de CC. OO., Ignacio Fernández Toxo, tildó de «cacería» lo que está ocurriendo en el PSOE. Toxo aseguró que es «evidente» que la figura de Sánchez está tremendamente cuestionada dentro del partido y cree que este problema lo tiene que resolver el propio PSOE. «Este país necesita un Partido Socialista con estabilidad y con proyecto, que recupere un discurso socialdemócrata», dijo. Los resultados de las elecciones vascas y gallegas del domingo «podrían ser la gota que ha colmado el vaso para desatar estas tensiones», según Toxo.

Podemos

Errejón teme que la situación del PSOE acerque a Rajoy a la Moncloa. El número dos de Podemos, Íñigo Errejón, dijo ayer que ve con «prudencia» la crisis del PSOE y la posibilidad de que Pedro Sánchez acabe por dimitir, aunque indicó que teme que esta situación favorezca que Mariano Rajoy se convierta en presidente del Gobierno. Errejón reconoció que «una de las líneas de tensión del PSOE» tuvo que ver con la posibilidad de llegar a un acuerdo con Podemos.

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