«Montesquieu», Rivera, Rajoy y los toros de Guisando

El líder del PP evita firmar el pacto por haber ridiculizado en su día el acuerdo de Ciudadanos con Sánchez

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Rajoy y los Toros de Guisando No es la primera vez que se refiere al Tratado que apartó a Juana «La Beltraneja» de la línea de sucesión al trono. También aludió a él para definir la puesta en escena del acuerdo de gobierno entre PSOE y Ciudadanos el pasado mes de febrero.

Rajoy ya tiene 170 síes en la mochila para salvar la cara en su más que previsible investidura fallida. En un mediodía de domingo atípico, el Congreso abrió sus puertas para que Ciudadanos y PP rubricaran el pacto que, sin sorpresas, otorga al político pontevedrés los 32 votos de los de Rivera, muy necesitados de protagonismo y aún más temerosos de unas terceras elecciones.

Los toros de Guisando

Hubo apretón de manos -tras pedirlo los reporteros gráficos, ávidos de una imagen emblemática-, pero los líderes no firmaron ese documento con «150 compromisos para mejorar España». Se le preguntó a Rajoy en la rueda de prensa -sin mayorías absolutas sí hay preguntas- posterior al acto por sus razones. Respondió con una frase que en cualquier bar hubiera causado mucha extrañeza: «los toros de Guisando». Allí le entendieron todos. Tan claramente como si hubiera dicho «maldita hemeroteca».

El presidente del Gobierno en funciones aludía a su descalificación del pacto firmado hace solo seis meses por Albert Rivera y Pedro Sánchez. Entonces Rajoy ridiculizó aquel acuerdo de forma demoledora. Dijo que era «un gran pacto histórico que hasta los niños estudiarán en las escuelas... solo comparable a los Toros de Guisando». Si hubiera empuñado la pluma, los toros le hubieran cobrado vida y le hubieran embestido.

¿Papel mojado?

No convenía dar más munición para criticar un acuerdo que puede convertirse el próximo viernes en papel mojado. Por tres motivos. El primero, la vigencia del acuerdo, que según dijo el propio Rivera expira el día 2. El segundo, la previsión de que la investidura no saldrá adelante. Y el tercero la  necesidad de que otros partidos se sumen para poder convertir las propuestas en reformas de verdad. Nadie puede discutir su importancia política, sobre todo para Rajoy, pero sí sus efectos reales. 

 «Montesquieu vuelve a la política española»

Prometer la elección directa de los alcaldes es una cosa, tocar leyes y sistemas electorales es otra. Hace falta una mayoría más que cualificada. Aunque eso no estropeó la fiesta de Albert Rivera. 

El líder de Ciudadanos compareció ante la prensa y habló durante mucho rato sobre el acuerdo. Su discurso estuvo revestido de solemnidad y entusiasmo. Desgranó muchas medidas, en un alto porcentaje también pactadas en su día con el PSOE, y dejó para la hemeroteca dos frases muy sonoras: «Montesquieu vuelve a la política española» (en alusión a las medidas que favorecerán la separación de poderes) y, sacando aún más pecho, «el nuevo centro político arrastra a la vieja izquierda y a la vieja derecha a una etapa de regeneración y reformas». 

Impulsar el AVE a Galicia

Rajoy fue más parco en su comparecencia. Y no presumió de las cesiones que había hecho Ciudadanos. Si se hubieran reunido en Galicia, tal vez habría tenido que explicar cuál era la única mención a la comunidad que figura en el texto: el AVE. El partido naranja fue acusado en su día de querer meter en vía muerta esta infraestructura estratégica. Y ahora se ha comprometido por escrito a «impulsarla».

¿La próxima investidura de Rajoy?

Las elecciones del 25S en Galicia y en el País Vasco siguen planeando sobre la investidura. Rajoy ha reconocido de forma implícita que, salvo sorpresas, tiene todas las papeletas para no salir airoso de las votaciones del miércoles y del viernes. El pontevedrés ha declarado que su intención es «perseverar» y postularse otra vez.

El pacto con Ciudadanos es muy importante para el PP. Rajoy ha aceptado pagar el precio de una derrota parlamentaria. Pero ya cuenta con 170 votos a favor, los de los suyos, los de Rivera y los de Coalición Canaria, siempre bien dispuestos a pactar a diestra y a siniestra. No hará de ninguna manera el ridículo (la mayoría absoluta son 176). Y podrá presionar al PSOE (y a otras fuerzas) para que por fin ceda y allane su acceso al poder en una futura votación.

¿Cuándo tendría lugar otra investidura? Pues según el líder del PP, puede ser antes de la cita con las urnas del 25S. Pero no parece probable. Tendría toda la lógica que fuera después, cuando los resultados electorales, la urgencia histórica y las presiones de Europa podrían desencadenar un viraje en el PSOE u otras fuerzas que evitaría volver a tener que resucitar, una vez más, a los toros de Guisando.

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