Sánchez insiste en el no, pero otras voces en el PSOE piden abstenerse a cambio de exigencias muy duras

Advierte que rechazarán la investidura y los Presupuestos


Redacción / La Voz

Pedro Sánchez no esperó ni un minuto para arrebatar públicamente a Mariano Rajoy cualquier esperanza de que el PSOE varíe su posición y con ello permita su investidura el próximo día 2. Pero tampoco tardó mucho el secretario general de los socialistas en comprobar que la firmeza de su no al candidato no es unánimemente compartida en su partido. Especialmente entre quienes han ocupado cargos institucionales. Ayer fue Miguel Sebastián, exministro de Industria y en su momento hombre de confianza de Zapatero, quien, en línea con el expresidente, abogó por abrir una reflexión en el PSOE para establecer unas «condiciones muy duras» a cambio de la abstención para dejar que Rajoy pueda gobernar y evitar así unas terceras elecciones.

Mientras los portavoces parlamentarios del PP y de Ciudadanos firmaban el pacto anticorrupción que abría la puerta a las negociaciones que permitirán a Rajoy acudir al pleno de investidura con el apoyo de los 32 diputados de C’s, Pedro Sánchez advertía desde Ibiza al candidato popular que los 85 parlamentarios socialistas se mantendrán en el no. «Que le quede claro», exclamó Sánchez. Y no solo eso, también rechazarán el proyecto de Presupuestos que envíe al Congreso, si logra formar Gobierno, «por coherencia» y porque «seguro que traerán más recortes». E insistió en que los socialistas «no seremos cómplices de la corrupción, ni de la precariedad ni del desempleo».

El dirigente socialista tiró de ironía para mostrar su disposición a dialogar con Rajoy. «He escuchado que anda quejoso de que no le cojo el teléfono; si me llama atenderé su llamada y estaré dispuesto a reunirme con él», pero no se moverá de su posición de rechazo. Sánchez insistió en que la fórmula para evitar unas terceras elecciones es que el candidato del PP negocie con las fuerzas de centro-derecha, las mismas que le dieron la mayoría en las votaciones para elegir los órganos de gobierno del Congreso. Por eso, eludió cualquier responsabilidad en el caso de que haya que ir a otras elecciones. Pero criticó el calendario. «Un estadista lo que tiene que hacer es contemplar todas las opciones y si el señor Rajoy ha elegido el 30 y 31 de agosto con la consecuencia que puede tener eso, de que si no hay acuerdo se llegue a que el 25 de diciembre los españoles sean llamados a votar, lo que está demostrando es la poca talla política que tiene como presidente del Gobierno y como político», argumentó.

Pero no todos en el PSOE comparten la decisión de su secretario general de desentenderse del proceso de investidura. El exministro Miguel Sebastián considera que no es realista pensar en que puedan evitarse unas nuevas elecciones si su partido se mantiene en el rechazo a Rajoy. Por ello, entiende que lo razonable es abrir una período de reflexión que permita fijar «condiciones sustanciales, muy duras» ?no como las de Ciudadanos, que se ha vendido «por un muy pequeño plato de lentejas», dijo? para negociar con el PP con vistas a dejar que Rajoy gobierne. No obstante, advirtió que «es muy difícil cambiar el voto negativo» del PSOE debido a la actitud «chantajista» del líder de los populares, quien apela a la responsabilidad de los socialistas para que le permitan gobernar sin ofrecer nada a cambio con el argumento de que en caso contrario habrá elecciones.

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