La prohibición de las esteladas en la final de Copa agrava la tensión política

Rajoy se desentiende de la medida y la Generalitat exige una rectificación


Madrid / La Voz

A poco más de un mes de las elecciones generales, todo es ya precampaña. La prohibición de que los espectadores de la final de la Copa del Rey que jugarán este domingo el Barcelona y el Sevilla porten banderas independentistas catalanas generó ayer una fuerte división política. PP y Ciudadanos fueron los únicos que defendieron abiertamente esa medida, mientras el resto de fuerzas la criticaron con mayor o menor vehemencia. Pero, incluso dentro de estos dos grupos, hay diferencias. Los portavoces del PP y de Ciudadanos en el Parlamento catalán no secundaron la prohibición, mientras que en el PSOE el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, opinó que se trata de una «buena decisión», a pesar de que la dirección socialista considera que se trata de «la típica polémica alimentada por el PP para que no se hable de otras cosas».

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, se desentendió de la medida adoptada y, aunque recordó que las normas de la Federación Española de Fútbol y de la UEFA prohíben este tipo de símbolos, señaló que el tema no es competencia suya. La decisión de prohibir las esteladas se adopto en una reunión de la junta de seguridad en la que participaron la delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, y representantes de la Policía Nacional y Municipal, el Samur, la Casa Real, presidencia del Gobierno, la Real Federación Española de Fútbol y de los equipos que disputarán la final. «Se está aplicando la ley y es sorprendente que alguien se sienta ofendido. En los estadios no se pueden introducir elementos de contenido político que puedan generar debate, polémicas o tensiones», señaló por su parte el ministro de Justicia en funciones, Rafael Catalá.

Esa misma posición es la que defendió el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, quien aseguró que «la decisión es de la UEFA», que «ya multó a algunos clubes por mostrar símbolos ideológicos». «Si la UEFA ha decidido que en el fútbol no llevemos símbolos ideológicos, yo no llevaré banderas de Ciudadanos, y otros no llevarán banderas independentistas, y otros no llevarán banderas comunistas, del PP o del PSOE», añadió Rivera.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, tachó por el contrario la decisión de «ridícula» y «autoritaria». «En una democracia no se puede impedir que alguien lleve una bandera porque expresa un sentimiento», añadió.

Ciudadanos y el PP se dividen

En Cataluña, sin embargo, ningún partido secundó la prohibición y, en señal de protesta, ni el presidente catalán, Carles Puigdemont, ni la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, asistirán a la final. El presidente del Grupo Popular, Xavier García Albiol se desmarcó de su partido. «No soy partidario de prohibir banderas», dijo, aunque añadió que «si la delegada del Gobierno en Madrid ha tomado esta decisión debe tener sus motivos». Y lo mismo hizo el portavoz de Ciudadanos en el Parlamento catalán, Carlos Carrizosa. «Nosotros no nos hubiéramos metido en este lío. No nos gustan las prohibiciones, pero siendo una decisión que proviene de la UEFA pensamos que se tiene que acatar», señaló.

La portavoz del Gobierno catalán, Neus Munté, calificó de «injusta, arbitraria y absurda» una medida que, a su juicio, vulnera la «libertad de expresión», mientras que el consejero de Interior, Jordi Jané, reclamó «una rectificación» ante una medida «desproporcionada desde el punto de vista jurídico». Más crítico se mostró el portavoz de Sí Que Es Pot en el Parlamento catalán, Joan Coscubiela, quien aseguró que se trata de un conflicto que el PP «necesita para sobrevivir, como los buitres la carroña». Y la CUP llamó directamente a la desobediencia pidiendo a los aficionados del Barcelona que «llenen» el domingo de esteladas el estadio Vicente Calderón.

Un juzgado ordinario decidirá este viernes sobre los recursos que han presentado el Barcelona y una asociación de juristas

La decisión final sobre la prohibición o no de que los aficionados que asistan a la final de la Copa del Rey puedan portar banderas independentistas de Cataluña quedará en manos de la justicia, que tendrá que resolver este viernes mismo sobre los recursos presentados por el Fútbol Club Barcelona y la asociación de juristas soberanistas Drets. La impugnación del club catalán fue presentada ayer en juzgado ordinario de Madrid. En ella se alega que la prohibición vulnera «el derecho fundamental a la libertad de expresión» y también que la medida carece de fundamento porque «presupone una voluntad ofensiva en la exhibición de banderas esteladas». En la misma línea, pero con una exposición más técnica, va el escrito del recurso presentado por la asociación de juristas catalanistas. En el texto se considera que la prohibición acordada es una «restricción inmotivada, injustificada y desproporcionada», además de «una censura previa». El juez encargado de solucionar este conflicto será el titular del Juzgado de instrucción número 11 de Madrid, que tiene previsto tomar este viernes mismo su decisión.

La máxima responsable de la medida acordada, la delegada del Gobierno en de Madrid, Concepción Dancausa, justificó la prohibición asegurando que la bandera estelada «representa al independentismo, no representa a todos los catalanes y puede generar tensiones». Insistió en que detrás de la decisión no hay razones políticas ni electoralistas», sino de «orden público».

A la espera de la decisión que tome este viernes el juez, el presidente del Fútbol Club Barcelona, Josep María Bartomeu, no ha decidido aún si asistirá o no a la final de la Copa del Rey, pero el vicepresidente, Carles Vilarubí, afirmó ayer que lo sucedido es «un síntoma más de que hay una enfermedad: buscar en un acontecimiento puramente deportivo derivadas atacando la libertad de expresión de nuestros socios».

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