Manos Limpias extorsionó a la infanta, incluso después de declarar en el juicio

La abogada «tendrá que plegar velas» si hay acuerdo, dice Pineda en una grabación


madrid / colpisa

El tándem extorsionador de los dirigentes de Ausbanc y Manos Limpias no había tirado la toalla ni siquiera cuando Cristina de Borbón declaró como imputada ante el tribunal del caso Nóos el 3 de marzo. La trama chantajista estaba convencida de que aún podía sacar tajada y siguió ofreciendo sacarla del banquillo a cambio de tres millones de euros.

La riada de coacciones a bancos como La Caixa, Sabadell o Unicaja o a entidades como Facua y los chanchullos e irregulares de todo tipo en las dos asociaciones las narra con todo lujo de detalles el juez Santiago Pedraz en las 24 páginas del auto con el que ayer envió a prisión al presidente de los Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc), Luis Pineda, y al secretario general del sindicato Manos Limpias, Miguel Bernad, acusados de fraude de subvenciones, extorsión, amenazas y pertenencia a organización criminal. En ese auto, el magistrado impuso comparecencias quincenales y la prohibición de abandonar el país a los otros tres dirigentes que ayer pasaron por la Audiencia Nacional: Javier Castro Villacañas, jefe de comunicación de Manos Limpias; Alfonso Solé Gil, tesorero de Ausbanc; y Ángel Garay Echevarría, adjunto a Pineda.

Santiago Pedraz revela que es Pineda el que dirige todo el entramado y también las extorsiones a los abogados de Cristina de Borbón. El intento de chantaje comenzó el 29 de febrero pasado cuando el propio Pineda llamó al director general de la Fundación La Caixa, para la que trabaja la infanta, y le propuso retirar la acusación contra la exduquesa, siguiendo el mismo procedimiento que en su día siguió con el presidente de Unicaja, Luis Medel, a quien Manos Limpias retiró la acusación en el caso ERE a cambio de unos 470.000 euros pagados a través de convenios de colaboración con Ausbanc y publicidad en sus revistas.

El abogado se retira de los ERE

El pasado día 13, el abogado José María Gómez de León y el procurador Manuel Jesús Campo Moreno, representantes de Manos Limpias en el caso de los ERE desde hace cinco años, renunciaron a esta representación «por razones personales».

El 3 de marzo, solo horas después de la declaración de la infanta, el propio Pineda, en una conversación telefónica pinchada por la policía con su asesor de prensa, se quejó de la dureza de la letrada de Manos Limpias, Virginia López-Negrete, aunque se mostró seguro de que todavía era posible llevar a buen puerto el chantaje con la retirada de la acusación. «Se ha pasado, pero bueno luego tendrá que plegar velas y punto. Hacer lo que deba hacerse, no lo que le guste a ella [a López-Negrete]). Además, su momento de gloria ya lo ha tenido», explicó el presidente de Ausbanc, que el 14 de marzo llegó incluso a contactar con el subdirector general de la Asesoría Jurídica del Banco Sabadell para que hiciera saber a Miquel Roca que la oferta para desimputar a la infanta seguía vigente, pero que los gastos de Manos Limpias en el proceso llegaban ya a los tres millones de euros, en un claro guiño para que desembolsaran esa cantidad, entiende el juez.

El 29 y 30 de marzo, el directivo del Sabadell, con quien también había contactado Bernad, y Roca denunciaron a la UDEF el intento de chantaje.

Fuente de ingresos

Pero más allá de los intentos de chantajes, el magistrado describe una verdadera mafia liderada por Pineda, que, aunque hizo de su principal fuente de ingreso las coacciones, no solo se dedicaba a estas amenazas con Manos Limpias, pseudosindicato al que financiaba, como ariete judicial. El emporio montado por Pineda, con ramificaciones en Colombia, Venezuela, México, Reino Unido y Estados Unidos, incurrió, según Pedraz, en desvío de fondos, presuntas estafas a los asociados, negociaciones en perjuicio de sus adheridos.

La avalancha de pruebas contra los principales imputados no sirvieron para arrancarles una confesión. Pineda fue el más vehemente y aseguró ante el juez ser víctima de una campaña para evitar que Ausbanc el 26 de abril comparezca ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en una vista oral sobre la devolución de las cantidades cobradas por la aplicación de las cláusulas suelo.

El entramado para conseguir grandes cantidades de dinero de bancos y empresas

Las actuaciones de Manos Limpias y Ausbanc para coaccionar a empresas, instituciones y personas para conseguir que les pagasen importantes sumas de dinero a cambio de retirar las querellas presentadas contra ellos, son recogidas en el auto por el juez Pedraz. Estos eran los pasos del entramado:

Denuncia. Los usuarios de banco denunciaban ante Ausbanc para reclamar sus derechos. Esta utilizaba esos datos para coaccionar a las entidades financieras.

Empresas. Ausbanc buscaba financiación bajo convenios publicitarios en sus medios a cambio de buena imagen. Y ofrecía mediar en demandas, o incluso archivarlas.

Manos Limpias. Era el ente que ejercía la acusación popular (utilizado por Ausbanc) para presionar a bancos y después de negociar «convenios publicitarios» se retiraba de causas.

Venta de informes. Ausbanc vendía al parecer informes trimestrales de consultas y reclamaciones, elaborados con las demandas de los consumidores.

Beneficios de Ausbanc. La policía asegura que la cúpula de Ausbanc había creado varias sociedades «para distraer el capital generado».

Subvenciones. Ausbanc, como entidad sin ánimo de lucro, recibió importantes subvenciones. Están siendo investigadas ya que «no reunía los requisitos exigidos».

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