La extorsión a la infanta aceleró la acción judicial contra Manos Limpias y Ausbanc

Los detenidos, que habían obtenido 4 millones en otros chantajes, le exigían 3 a ella


Madrid / La Voz

El supuesto intento de chantaje a la infanta Cristina acabó ayer con la detención de la cúpula de Manos Limpias y Ausbanc en la denominada operación Nelson. Sus directivos están acusados de liderar una trama -y mucho más amplia que el caso Nóos- dedicada a la extorsión de directivos bancarios, empresarios y otros ciudadanos, a los que supuestamente coaccionaban con campañas de desprestigio y acciones penales ante los tribunales. Unos chantajes que se extendieron durante más de tres lustros y que, calcula la Policía Judicial, habrían supuesto unos ingresos de no menos de cuatro millones de euros.

La Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) no quiso esperar más ante las continuas filtraciones y ayer desató la redada. La operación, coordinada por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, terminó con la detención de once responsables de ambas organizaciones, entre ellos el secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernad; el presidente de Ausbanc, Luis Pineda; y la mujer de este, María Teresa Cuadrado. La Policía judicial registró las sedes de las dos entidades y los domicilios de Bernard y Pineda.

Un año de investigación

La investigación comenzó el 24 de febrero del 2015, después de nueve demandas en las que varios empleados de banca y tres entidades denunciaron que Ausbanc les estaba chantajeando con acciones penales que emprendería Manos Limpias. Sin embargo, las diligencias se aceleraron a raíz de que en marzo los abogados de la infanta Cristina comunicaron a la UDEF que Manos Limpias, a través de un letrado, había reclamado tres millones por retirar las acusaciones contra la hermana de Felipe VI en el caso Nóos, en el que mantiene en solitario la acusación a la exduquesa.

Pau Molins, miembro del equipo jurídico de la infanta, confirmó ayer ese intento de extorsión «que rechazamos de plano» y que denunciaron ante la policía. Fuentes judiciales explicaron que, de forma paralela, Manos Limpias y Ausbanc habían exigido idéntica cantidad, tres millones de euros, a La Caixa y al Banco Sabadell por apartarse como acusación del proceso contra la hermana del rey.

Pero esta trama de extorsiones va mucho más allá del caso Nóos. La Fiscalía imputa a los detenidos los delitos de estafa, organización criminal, extorsión, fraude de subvenciones, administración desleal y estudia la posibilidad de imputarles también un ilícito de blanqueo.

Lucro personal

El ministerio público asegura que los directivos de los dos colectivos, que supuestamente no tienen ánimo de lucro, los usaron «para su enriquecimiento personal o el de sus allegados, mediante prácticas de extorsión a entidades financieras» y mediante la «obtención fraudulenta de subvenciones». La Fiscalía insiste en que Manos Limpias y Ausbanc incurrieron en «otras prácticas delictivas» como «la retirada de la acción penal en algunos procesos previa exigencia de importantes cantidades de dinero».

De acuerdo con la UDEF, el eje principal de la extorsión se basaba en que Ausbanc usaba a Manos Limpias, a la que «financiaba», con la finalidad de «ejercer presión» sobre sus víctimas «personándose como acusación popular» contra ellas para lograr así «supuestos acuerdos de colaboración publicitaria» en la revista de Ausbanc.

La Fiscalía ha investigado otros causas en las que Manos Limpias retiró sorpresivamente la acusación «contra entidades bancarias muy importantes» a cambio de dinero, y otros sumarios, como el caso Blesa, en el que habrían intentado chantajear a entidades como Bankia. Los arrestados, además, utilizaban la información obtenida de los usuarios de banca y las reclamaciones presentadas para «coaccionar a las entidades financieras y obtener acuerdos económicos». Y siempre bajo la amenaza de acciones penales a través de Manos Limpias.

El cazador cazado

«Allí donde exista un delito, debe haber alguien capaz de denunciarlo». Es la presentación de la web de Manos Limpias, que se vanagloria de sus más 20 años intentando cazar al corrupto, pero ahora el cazador ha sido cazado.

Un funcionario jubilado de 74 años, Miguel Bernad, ha estado al frente desde 1995 de un grupo que ha llegado a sentar en el banquillo a la infanta Cristina. «Lo único que queremos es que esto funcione como un Estado de derecho y que una serie de espabilados y caraduras no estén abusando a costa del resto». Con esta frase resumió Bernad la filosofía y el objetivo de su organización.

No ha habido caso mediático en el que Bernad no se haya personado o querellado: el 11M, los ERE, Nóos, Madrid Arena, los Pujol, el Pequeño Nicolás, Blesa, Neymar, Monedero, Podemos, Garzón, Volkswagen, y muchos otros.

Este licenciado en Derecho que llegó a la política de la mano de Blas Piñar, dirigió el Frente Nacional y fundó Derecha Española, con la que concurrió a las municipales de 1995, pasa ahora de justiciero a blanco de la Justicia. Su primer éxito público había sido la condena del expresidente del Parlamento vasco Juan María Atutxa por no disolver el grupo de Batasuna tras su ilegalización en el 2008.

De quijote a bandolero

Luis Pineda, nacido hace 54 años en Málaga en el seno de una familia adinerada, fundó en 1986 Ausbanc para «pelear junto a su inseparable toga contra los más grandes» y defender a los consumidores. Eso le generó a este ultraderechista grandes antipatías en el sector bancario. Defendía una labor «altruista» con la que ha llevado a los tribunales a los principales bancos. Uno de sus grandes logros, la eliminación de las cláusulas suelo. Con juventud más que revuelta (fue condenado por asaltar a la marquesa de San Eduardo, quien fue maniatada, obligada a firmar unos talones bancarios y a la que le robó dinero de su domicilio, y a los 18 años fue detenido por el lanzamiento de cócteles molotov con motivo del primer aniversario del 23-F) llegó a doctor en Derecho, según su propia web.

Empresario y habitual en tertulias radiofónicas, analizaba los abusos de las mismas entidades que ahora lo acusan de extorsión, una práctica propia de bandoleros y no del quijote que aspiraba ser. Varias denuncias de bancos hicieron que, en el 2014, Sanidad expulsara a Ausbanc del Registro de Asociaciones de Consumidores y Usuarios. Su mujer y madre de sus cuatro hijos, también detenida, además de socia de Ausbanc fue directora de Consumo de Madrid.

Un banco alertó a Ausbanc y el juez Pedraz ya investiga la filtración

El presidente de Ausbanc, Luis Pineda, fue alertado por un banco de que la Audiencia Nacional lo investigaba, después de que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) le reclamara a esa entidad datos sobre las cuentas de Pineda. Este chivatazo provocó que este remitiera una carta a la prensa, fechada el 4 de abril, en la que aseguraba que la Fiscalía investigaba a la asociación. «Las personas, instituciones y empresas que se relacionan con Ausbanc están recibiendo cartas de la Fiscalía que no hacen más que perjudicar nuestra imagen y ya veremos si terminan incluso poniendo en marcha una querella», decía Pineda.

El juez Santiago Pedraz reaccionó abriendo una pieza separada en la causa en la que investiga por delitos de extorsión y otros a Manos Limpias y Ausbanc para esclarecer el origen de la filtración a la prensa de la operación contra ambas asociaciones. La Fiscalía considera que quienes dieron a los medios el chivatazo cometieron «un acto de colaboración con la organización» criminal investigada que tenía por fin «frustrar el buen fin de la instrucción».

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