Puigdemont se desmarca de un manifiesto que defiende que el catalán sea la única lengua oficial

El manifiesto Koiné ataca al castellano como «lengua de dominación» y sostiene que la «inmigración llegada de terrotorios castellanohablantes» fue un «instrumento de colonización lingüística» del franquismo


barcelona / colpisa

En Cataluña hay tres debates que levantan pasiones, el futbolístico, el económico y el lingüístico. La difusión de un manifiesto, suscrito por 170 escritores, académicos y docentes, que carga contra el bilingüismo y defiende que el catalán sea la única lengua oficial en una Cataluña independiente, abrió la polémica, que se trasladó ayer a la Cámara catalana, donde Lluís Rabell, portavoz de la alianza Catalunya Sí Que es Pot en la que se integra Podemos, calificó el documento de «racista» y «fundamentalista», una tesis que hasta ahora solo defendía Ciudadanos. «Es la primera vez que en el soberanismo aparece una posición racista, que es un reflejo invertido de la presión a la lengua catalana», lamentó Rabell. El socialista Miquel Iceta «felicitó» al dirigente de la izquierda alternativa.

El llamado manifiesto Koiné, impulsado por la asociación Lengua y República, vinculada a la soberanista Asamblea Nacional Catalana, es crítico con el modelo lingüístico de Cataluña, en el que conviven los dos idiomas, aunque el catalán tiene preferencia en la escuela y en la administración pública. Ataca al castellano como «lengua de dominación», sostiene que la «inmigración llegada de territorios castellanohablantes» fue un «instrumento de colonización lingüística» del franquismo y mantiene que el «régimen constitucional de 1978 ha reafirmado la continuidad de la imposición política del castellano en Cataluña».

En un debate parlamentario, el presidente catalán, Carles Puigdemont tomó distancia con el colectivo Koiné y defendió el bilingüismo. «Nuestro posicionamiento está en el programa de Gobierno y es explícito sobre esta materia». El programa de Junts pel Sí defiende la cooficialidad de las dos lenguas siempre y cuando esté garantizada la prevalencia del catalán.

Un paso hacia la ruptura

Un día después de ceder a las presiones de Junts pel Sí para pactar una moción de ruptura rebajada, los anticapitalistas lanzaron ayer un ultimátum en toda regla al presidente de la Generalitat para que empiece a dar pasos inequívocos hacia la desconexión.

Según recoge el documento que la CUP debatirá en el cónclave que celebrará próximamente, la formación de la izquierda radical exigirá al Gobierno catalán realizar algún movimiento «claro» y «palpable» en el camino hacia la ruptura antes del 10 de enero de 2017, fecha en la que se cumple un año de la investidura de Carles Puigdemont. De lo contrario, la CUP advierte de que romperá el pacto de legislatura. «Cualquier paso atrás en el ámbito de la construcción de la República catalana debe significar el final inmediato del acuerdo», según el documento.

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