La secretaria de Urdangarin se vuelca en un intento de exculpar a la infanta

Asegura que hizo pagos en Internet con los datos de la Visa de Cristina de Borbón


Colpisa

La secretaria de Iñaki Urdangarin se volcó ayer ante el tribunal del caso Nóos en exculpar a Cristina de Borbón. Julita Cuquerella se esmeró una y otra vez en apartar lo más lejos posible a la infanta de Aizoon, la empresa del matrimonio usada para cometer dos fraudes fiscales y desviar supuestamente a bolsillos privados cerca de un millón de euros de dinero público. La exasistente del exduque no solo insistió en que la hermana de Felipe VI nunca le dio instrucciones sobre Aizoon, sino que además confesó que fue ella misma la que usó la tarjeta Visa de la mercantil a nombre de la infanta.

No hubo sorpresas en la larga declaración de Cuquerella, que sigue manteniendo una estrecha relación de amistad con el que fuera su jefe. La exsecretaria trató de desmontar desde el principio una de las principales pruebas de cargo para vincular a la infanta de Aizoon: el uso de la famosa tarjeta a su nombre.

La testigo aseguró que usó esa Visa sin autorización expresa de la infanta y que, al menos, lo hizo en cuatro o cinco ocasiones. Dijo que esa tarjeta nunca estuvo en poder de la acusada, ya que estaba guardada en un cajón de la oficina de Aizoon. Sostuvo que ella, que tenía los datos de esa Visa, la empezó a usar ocasionalmente para compras telefónicas o por Internet. Según Cuquerella, al inicio no supo siquiera que esa tarjeta estaba a nombre de la infanta porque simplemente ponía «Aizoon».

Gastos de empresa

Julita Cuquerella también hizo por desvincular a Cristina de Borbón de la gestión fiscal de Aizoon, un importante testimonio de descargo a favor de la exduquesa, que precisamente está imputada como cooperadora de dos delitos fiscales en el IRPF de su marido cometidos a través de la empresa familiar. Según explicó, «jamás» recibió instrucción alguna de la hermana del jefe del Estado para incluir en las cuentas de la empresa gasto alguno. «Jamás metí gastos en Aizoon de nada que me diera la infanta Cristina. De eso estoy completamente segura», afirmó tajante.

Pero la exsecretaria fue aún más allá, hasta el punto de inculparse para también tratar de salvar a Urdangarin. Julita Cuquerella afirmó que casi desde cuando comenzó a trabajar para el exduque fue ella la que decidió de forma general qué compras debían cargarse a las cuentas de Aizoon como gastos de empresa para desgravar. En esa línea, confesó la «metedura de pata» de cargar «por error» a las cuentas de Aizoon una fiesta infantil de uno de los hijos del matrimonio y un viaje familiar a Brasil, en el que Urdangarin asistió a un congreso.

La gasolina del coche particular de la infanta la desgravó porque, adujo, era su marido el que lo usaba para desplazamientos de trabajo; la pernoctación de toda la familia en un hotel de Mataró se cargó a Aizoon porque era para asistir a la boda de un cliente; la empresa facturó como gastos unos libros de Harry Potter porque eran para los hijos de un cliente de Urdangarin. Y así todo.

A diferencia de Cuquerella, Jan Gui Urdangarin, sobrino del exduque, confesó que, a petición de su tío, repartía «sobres» a los trabajadores de las empresas de la trama de Nóos, aunque dijo desconocer si en el interior estaban las nóminas en negro de esos empleados.

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