Sobre tácticas y estrategias


Cosas de la nueva política. Escudriñamos la red social Twitter con ansiedad, en busca de señales de humo, intentando detectar si alguien de Podemos ha encendido las almenaras y así podamos averiguar si Pablo Iglesias ha vuelto a mandar irónicamente algún disidente a Siberia o si el desaparecido Íñigo Errejón ha publicado algún mensaje reconciliador o alguna clave que permita adivinar un portazo a su «amigo» Pablo.

No sería el primero, ¿se acuerdan de Monedero? El alma rebelde de Podemos pasó a la reserva hace casi un año. Y dejó a Iglesias sin ese malo oficial que tanto necesitan los partidos políticos para evitar desgastes innecesarios a sus líderes. Ahora hay muchos rumores en las redes. Pero sabemos lo que sabemos, que hay «divergencias tácticas» entre los dos principales rostros de la formación, pero no diferencias «estratégicas». Esto lo dijo Carolina Bescansa con el tono de un sacerdote que habla de pecados veniales, la táctica, y mortales, la estrategia. ¿Cómo distinguirlas? La RAE tiene algo que decir sobre el tema. Pero tal vez sea mejor acudir a uno de los poemas del uruguayo Mario Benedetti, Táctica y estrategia: «Mi táctica es mirarte, aprender como sos, quererte como sos... Mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites».

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