Rivera rechaza el papel de comparsa y abre grietas en su pacto con el PSOE

No descarta un presidente del PP, pero los socialistas dicen que el candidato es Sánchez


Madrid / La Voz

Primeras grietas en el pacto firmado entre el PSOE y Ciudadanos. La insistencia del líder socialista, Pedro Sánchez, en atribuirse como propios los 40 diputados del partido naranja para justificar así su afirmación de que cuenta con 131 escaños frente a los 123 del PP, y que por ello la iniciativa política debe ser suya, provocó la reacción de Albert Rivera, líder del partido naranja, que dejó claro que no se siente obligado a respaldar a Sánchez como candidato a la presidencia. «En el acuerdo no hay ninguna cláusula de sillas, ninguna que diga que Sánchez tiene que ser el presidente», afirmó tajante Rivera, desguazando así la estrategia del líder del PSOE. «Si hablamos de sillas y reproches, esto no se puede solucionar», insistió.

Si se va Rajoy «cambia todo»

De hecho, Rivera abrió la puerta a que sea un dirigente del PP quien presida un Ejecutivo apoyado por su partido y por el PSOE, siempre que Rajoy dé un paso atrás. «Si hay otro candidato, cambia todo. El PP enmendaría todo lo que ha hecho en los últimos años», señaló, percutiendo así en su estrategia de tumbar al líder popular. La justificación que dio para excluir de manera tan personal al presidente del Gobierno es que alcanzar un acuerdo con el PP es imposible mientras Rajoy está al frente porque el presidente en funciones «cree que todo va bien».

El giro táctico de Rivera llegó en el peor momento para el PSOE, que acusó el golpe. En pleno debate sobre qué partido debe tomar la iniciativa para forjar acuerdos, el portavoz del PSOE en el Senado, Óscar López, contradijo lo afirmado por Rivera y aseguró que en virtud del pacto firmado entre ambos partidos Sánchez sigue siendo el candidato a encabezar el Gobierno en caso de alcanzar mayoría suficiente. «El acuerdo incluye a Pedro Sánchez como candidato. Es cierto que ahora no hay un candidato propuesto por el rey, pero el acuerdo está con Sánchez como candidato», señaló.

«El acuerdo es el acuerdo», precisó López, quien, en abierta discrepancia con el líder de Ciudadanos, insistió en que el documento establece que Sánchez «es el candidato apoyado por 131 diputados», -sumando así a Coalición Canaria, que ni siquiera ha firmado ese acuerdo- y tiene «plena validez». Lo cierto es que Rivera no solo no acepta el papel de comparsa que le estaban adjudicando ahora los socialistas, sino que pretende marcar los pasos negociadores a dar tras el fracaso de Sánchez en las dos sesiones de investidura. Y, por ahora, lo está consiguiendo.

Ciudadanos fuerza a llamar al PP

El líder de Ciudadanos torció el martes la voluntad del PSOE de excluir al PP de cualquier reunión con vistas a la formación de Gobierno y consiguió que los socialistas incluyeran por primera vez a los populares en una ronda de contactos. Antes de sus intentos fallidos de convertirse en presidente del Gobierno, Sánchez se había negado a negociar con el PP. Y en su tensa y única cita con Rajoy en la Moncloa le dejó claro que no tenían nada de qué hablar.

Pero ahora, los portavoces parlamentarios del PSOE, Antonio Hernando, y de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, han enviado una carta conjunta en la que invitan a los portavoces del PP, Podemos, En Comú, En Marea, Compromís, PNV e IU a reunirse «de cara al nuevo proceso de investidura» y debatir sobre el documento «abierto» pactado entre PSOE y Ciudadanos. Instan a todos los demás partidos, al igual que a los agentes sociales, a hacer «aportaciones, sugerencias y mejoras». Los únicos excluidos son por tanto los independentistas de ERC, DiL y Bildu. La decisión implica que este miércoles no se celebrará la reunión a cuatro entre el PSOE, Podemos, Compromís e IU que planteaba Pablo Iglesias.

PP y Ciudadanos forzarán a los grupos a tomar posición sobre la unidad de España

Tras la fallida sesión de investidura, la actividad regresa al Congreso con el primer pleno ordinario de la legislatura, que se celebrará el día 15. Pero ese pleno no se librará del ambiente de campaña electoral, dado que, a pesar de la efervescencia negociadora, todos dan por hecho que lo más probable es que se repitan los comicios. PP y Ciudadanos forzarán a que todos los grupos se retraten votando propuestas en torno a la unidad de España, en contra de los referendos de autodeterminación y en las que se pide al Gobierno que tome medidas para frenar el desafío independentista catalán. PSOE, Podemos, Compromís e IU someterán por su parte a votación la creación de una comisión de investigación sobre la corrupción. Propondrán también medidas para mejorar la calidad de la vida democrática. El PSOE planteará recuperar la obligatoriedad del consenso para reformar el sistema de pensiones que, a su juicio ha sido rota por los populares.

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