El PSOE aleja un acuerdo con Podemos al reforzar su alianza con Ciudadanos

Los de Sánchez y los de Rivera deciden negociar como si fueran una sola fuerza política


rEDACCIÓN / lA vOZ

Fracasado el intento de investidura de Pedro Sánchez, se abre una nueva fase negociadora con la vista puesta en el 2 de mayo. Un nuevo comienzo que presenta importantes diferencias respecto de la etapa precedentes. Primero, porque si no hay acuerdo en ya algo menos de dos meses, habrá nuevas elecciones, y esta posibilidad condiciona las negociaciones, que los partidos afronta con un ojo puesto en la mesa de diálogo y el otro en los eventuales comicios. La segunda gran diferencia la marca la alianza PSOE-Ciudadanos, que ambos partidos se encargaron de reforzar ayer, horas después del fracaso de Sánchez. Las dos formaciones decidieron abordar los procesos negociadores unidos, como si fueran una misma fuerza política. Robustecen su posición, pero de rebote refuerzan el bloqueo político, ya que es prácticamente imposible que PP, por una parte, y Podemos, por la otra, acepten sentarse a negociar en esas condiciones.

Según se encargaron de resaltar sus portavoces parlamentarios, Antonio Hernando (PSOE) y Juan Carlos Girauta (Ciudadanos), se convierten en la «mayoría minoritaria» del Congreso. PSOE y Ciudadanos mostraron su disposición a extender el acuerdo con 200 medidas que constituyeron la base del programa que Sánchez defendió en el debate de investidura. Según dijeron, pretenden «invitar a otras formaciones políticas para sumar voluntades a este acuerdo y enriquecerlo». Eso sí, advirtió Girauta, «se llame como se llame, sea del partido que sea y tenga la experiencia que tenga, quien sea designado por el rey, si es que hay alguien que lo es, negociará y dialogará conjuntamente con socialistas y Ciudadanos a partir de acuerdo de Gobierno reformista y progresista». Dicho de otra manera, la alianza reforzada incluye la decisión de que a partir de ahora PSOE y Ciudadanos acudirán juntos a cualquier negociación con otras fuerzas políticas. Es decir, la mesa a cuatro de antes de la investidura se convertirá en una mesa a cinco a partir de ahora, en el supuesto de que Podemos, Izquierda Unida y Compromís acepten como invitado al partido de Rivera, al que habían vetado hace solo unos días. Si el acuerdo PSOE-Ciudadanos, que ambas formaciones han decidido convertir en base de cualquier opción de diálogo, ya provocó la ruptura de las negociaciones de los socialistas con Podemos, todo parece apuntar a que difícilmente aceptarán en la mesa a un representante de la formación naranja.

La respuesta de Íñigo Errejón vía Twitter fue esclarecedora. «Rivera arrastra al PSOE a su terreno, desde donde tienden la mano al PP. Primer paso para la gran coalición de la restauración», escribió el número dos de Podemos.

Sin embargo, esta opción tampoco tiene visos de prosperar. Los populares, y Rajoy lo reiteró ayer, no se plantean ninguna opción que pase por la retirada de su candidato. Y ni los socialistas están dispuestos a apoyar, por activa o por pasiva, un Gobierno del PP ni los de Rivera respaldarían un Ejecutivo con Rajoy como presidente.

Así las cosas, todo apunta a un bloqueo político que habrá que intentar resolver pasando nuevamente por las urnas. «Espero que PP y Podemos sean conscientes de la situación, estén a la altura de las circunstancias y no bloqueen», dijo Antonio Hernando. En realidad, una declaración de cara a la galería, porque son conscientes de que su reforzada alianza prácticamente cierra las puertas a las posibilidades de diálogo con terceros. Ocurre que todos están pensando ya en las elecciones y en cargar sobre otros la responsabilidad del bloqueo político.

Rajoy insta a los socialistas a dejarle gobernar en minoría con su abstención

Mariano Rajoy insistió ayer en sus duros ataques a Pedro Sánchez por presentar una candidatura a la Moncloa que no podía prosperar y luego le tendió la mano para que permita un Gobierno del PP. En un encuentro en Salamanca con dirigentes de su partido, el presidente en funciones cargó toda la responsabilidad de la actual situación de bloqueo institucional en el secretario general del PSOE y no escatimó ni una sola crítica hacia Sánchez. Le acusó de «hacer perder el tiempo a los españoles» con la sucesión de «dimes y diretes, reuniones y ruedas de prensa, unas clandestinas pero con televisión y otras secretas pero radiadas».

Rajoy acompañó las críticas hacia el PSOE con la oferta de gran coalición que ya formuló el día después de las elecciones. Pero en Salamanca le añadió una nueva variante, la de que los socialistas permitan con una abstención un Ejecutivo en minoría de los populares para después ir negociando ley por ley. Pero el presidente en funciones es muy consciente de que mientras Sánchez esté al frente del PSOE su única posibilidad de seguir en la Moncloa pasa por la repetición de las elecciones. Por eso, no desaprovecha ninguna oportunidad de trasladar a los socialistas la responsabilidad de la actual situación de bloqueo institucional. «Nuestra oferta sigue ahí y, si no la quiere aceptar, al menos para no ser el perro del hortelano, deje usted gobernar a quien ganó las elecciones porque tiene más votos, más apoyos y la confianza mayoritaria de todos», dijo.

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