Ex altos cargos valencianos justifican los contratos a Nóos sin concurso público

Alegan que al tratarse de patrocinios se tramitaban como si fuesen acuerdos privados


palma / colpisa

La rama valenciana del caso Nóos se enrocó ayer durante el juicio. Ni un solo amago de admitir la menor irregularidad en las adjudicaciones a dedo a Iñaki Urdangarin y Diego Torres, que supusieron para las arcas públicas un desembolso de 3,6 millones de euros por los Valencia Summits del 2004, 2005 y 2006. Ni atisbo de arrepentimiento, a diferencia de lo que ocurrió con la trama balear. Tampoco una confesión incriminatoria. Es más, al contrario, todos exculparon al expresidente de la Generalitat Francisco Camps. Uno tras otro, misma estrategia -solo responder al fiscal y a las defensas- e idéntica versión: todo fue legal. Jorge Vela y José Manuel Aguilar exdirectores de la Ciudad de las Artes y las Ciencias (Cacsa); Luis Lobón, ex secretario autonómico de Eventos; y Elisa Maldonado, ex directora de gestión de esa institución, defendieron que en ningún momento se saltaron la legalidad porque los eventos financiados a partes iguales entre el Gobierno autonómico y el Ayuntamiento valenciano fueron simples «patrocinios» a través de «convenios de colaboración». O sea, que no estaban sujetos a la ley de contratación pública porque se trataba de «contratos privados», pero con dinero público.

«La ley de contratos de las administraciones públicas no era de aplicación», explicó Maldonado, porque, afirmó, los contratos con Urdangarin y Torres se movían exclusivamente en el «ámbito del derecho privado». Era, en síntesis, un «contrato de patrocinio sujeto a derecho privado». «¿Con capital público, derecho privado?», le recriminó la fiscala Ana Lamas. «No era un contrato de obra ni de consultoría ni de servicios», fue la respuesta de la ex jurista de la Generalitat, que abundó en que no era necesario «ningún informe técnico o jurídico porque no se aplicaba la ley de contratos».

Para estar en el mapa

La imputada negó que elaborara en septiembre del 2005 un informe ad hoc para encubrir las irregularidades del convenio rubricado un año antes con Nóos y darle apariencia de legalidad. «¿No era para vestir el santo, como dijo en la declaración policial?», le preguntó Lamas. Maldonado negó haber hecho esa confesión.

Vela declaró ayer por segundo día consecutivo. Y no se salió un milímetro del guion. Su versión fue calcada a la de Maldonado. No solo no hubo irregularidades sino que las cumbres de Urdangarin fueron un éxito. «Nóos nos venía perfectamente para nuestros objetivos de promoción, para que Valencia pudiese estar colocada en el mapa». El exdirector de Cacsa hizo hincapié en que ninguna institución alertó de que la adjudicación de aquellas cumbres al Instituto Nóos sin concurso público era ilegal. «Nadie me hizo ningún tipo de advertencia, no hubo luces rojas. No tuve ningún tipo de advertencia ni legal ni técnica ni de mis superiores», dijo.

El Tribunal de Cuentas fiscalizó los Valencia Summits y no vio ningún tipo de problema», apostilló. «No acabo de entender cuál es el problema», apuntó Vela en una declaración mucho menos alterada que la del martes. Al inicio de la sesión de ayer, la presidenta del tribunal, Samantha Romero, le llamó la atención por su «tono hostil» y le instó a responder con «mayor serenidad» y «sosiego».

Exculpar a Camps

Aguilar, por su parte, introdujo un par de matices en su declaración. Admitió que no hizo «ninguna comprobación» sobre la solvencia de Nóos y desvinculó a Camps de las adjudicaciones. Negó de manera tajante que el expresidente de la Generalitat mediara o presionara para que esta empresa pública contratara al instituto de Urdangarin. «El señor Camps jamás, nunca, me contactó absolutamente para nada. Ni para este ni para otros temas. No tengo el placer de conocerlo en lo personal. Solo he coincidido en actos protocolarios», señaló el ex máximo responsable de Cacsa.

También Lobón exculpó al expresidente autonómico al asegurar que nunca trató con él de Nóos. No obstante, sí señaló al entonces consejero de Hacienda valenciano, Gerardo Camps, de quien, dijo, recibió la orden de recibir a Diego Torres para ver si su propuesta de los Summits era «interesante». Al final, según Lobón, la propuesta fue una «oportunidad única» para promocionar Valencia como antesala de la Copa América. Fue el exsocio de Urdangarin, Diego Torres, quien implicó a Francisco Camps en el caso Nóos con sus declaraciones y sus correos. Según su testimonio, el expresidente y la exalcaldesa Rita Barberá se reunieron con él mismo y Urdangarin en el palacio de la Zarzuela. Aquel encuentro, sostiene Torres, fue el germen de los Valencia Summits.

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