El ministro de Justicia, sobre el escrache: «Hay algunos que han sembrado vientos y recogen tempestades» 

Cuestiona que quienes «han ejercido ese tipo de acciones ahora vengan a considerar que eso está fuera del marco jurídico»

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Catalá: «Hay algunos que siembran vientos y ahora recogen ahora recogen tempestades» El ministro reprueba estas acciones pero pide al equipo del ayuntamiento «que se apliquen el cuento»

EFE | Europa Press

El ministro de Justicia en funciones, Rafael Catalá, ha mostrado su rechazo al escrache que sufrió este pasado martes el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, José Javier Barbero, pero ha añadido que «hay algunos que han sembrado vientos y recogen tempestades».

Preguntado por este tema antes de impartir una conferencia en la Universidad de Navarra, en Pamplona, Catalá ha mostrado «toda» su solidaridad con el concejal, que «se ha podido sentir como muchos otros anteriormente violentado o intimidado por una manifestación». En todo caso, ha cuestionado que quienes «han ejercido y han hecho práctica cotidiana de su acción política ese tipo de acciones ahora vengan a considerar que eso está fuera del marco jurídico».

«Hace muy poco la alcaldesa de Madrid decía que eso era una manifestación democrática de que algo hemos hecho mal y, por lo tanto, que quien sufre un escrache tiene que pensar que los ciudadanos están manifestando su disconformidad. Si ellos entienden que eso es así, que se apliquen el cuento también ahora», ha afirmado.

Finalmente, Catalá ha insistido en que «cualquier acción de coacción, de limitación de los derechos de cualquier persona, y en particular de un responsable público, es reprobable en general» y ha concluido que «el respeto y la convivencia son un valor de nuestra Constitución», por lo que el escrache «es rechazable».

Diferentes varas de medir

Cristina Cifuentes, por su parte, ha manifestado que «jamás» defenderá un escrache, ya que «son una forma de coacción inaceptable», pero ha incidido en que no se pueden usar «diferentes varas de medir según sea el destinatario». «Yo lo que pediría es que no se utilizarán dobles varas de medir, no puede ser que lo que para unos es libertad de expresión resulta que si se lo hacen a otros es delito, es fascismo y es una cosa intolerable».

La presidenta de la Comunidad de Madrid, ha dicho que «sabe de lo que habla» al haber vivido ella uno cuando era Delegada del Gobierno. «A mí me hicieron uno en la puerta de mi casa con mi hijo mirando desde el balcón, que no fue precisamente pacífico, porque si no me meto en un restaurante que estaba abierto aquello termina con violencia física», ha recordado. Cifuentes ha trasladado que en aquel entonces echó de menos «voces de apoyo» ya que lo que escuchó fue que aquello era «libertad de expresión», así como que formaba parte «de la expresión lógica y de la libertad los ciudadanos». «Creo que hay que ser un poco serio y riguroso y efectivamente condenar ese tipo de manifestaciones que van más allá del derecho de manifestación», ha aseverado al presidente.

«Su propia medicina»

Por su parte, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, también se ha referido este miércoles al episodio de ayer en el que policías municipales increparon al concejal de Seguridad de Madrid, Javier Barbero. El titular de la cartera de Interior en funciones dice que esta acción «pone de manifiesto que probar el sabor de tu propia medicina a veces es lo mejor para no hacer determinadas cosas».

Jorge Fernández Díaz ha realizado estas manifestaciones a los periodistas antes de clausurar la presentación del archivo digital Memoria de vida elaborado por RTVE en homenaje a las víctimas del terrorismo de ETA, en la Casa de América de Madrid.

«Hasta no hace mucho tiempo esos hechos calificados como escraches los padecíamos fundamentalmente otras personas y en su mayor proporción sin ningún género de dudas cargos públicos del Partido Popular y quienes los protagonizaban decían que era libertad de expresión», ha subrayado.

El ministro ha precisado que nunca ha considerado que fueran susceptibles de ser enmarcados en la libertad de expresión pero ha añadido que «lo que no podemos aceptar es que cuando tú los haces lo son y que cuando tú los padeces son conductas odiosas o delictivas».

«Yo creo que por lo menos con lo que padeció ayer el delegado de seguridad del Ayuntamiento de Madrid se dará cuenta de que nunca es bueno actuar de forma coactiva utilizando hechos de esas características para intentar conseguir unos determinados objetivos», ha apostillado.

Jorge Fernández Díaz ha recordado que «ha habido mucha gente que se ha sentido coaccionada, intimidada, violada en su intimidad familiar y personal en sus domicilios por actuaciones como las que ayer padeció en la calle el delegado de seguridad rodeado de policías municipales, que tienen como una de sus misiones proteger y garantizar la seguridad de las autoridades locales».

Por otra parte ha comentado que «hasta ahora nadie se ha atrevido a calificar esas manifestaciones como incitación al odio, pues parece que los delitos de odio se circunscriben a conductas que no son precisamente las que ayer todos pudimos conocer».

Ha precisado que no le parecen ejemplares ni las aprueba sino que «simplemente» dice que «el mismo que las ha padecido, hace no mucho tiempo las calificaba de libertad de expresión o participaba o incitaba a realizar actuaciones de ese tipo». Es decir: «Cuando eran personas del PP era libertad de expresión, cuando son ellos son conductas odiosas o delictivas».

«La gente tiene el suficiente sentido común como para darse cuenta de que probar el sabor de la propia medicina te hace dar cuenta hasta qué punto lo que estabas haciendo tú no era precisamente algo susceptible de ser considerado como libertad de expresión», ha recalcado.

El ministro ha comentado que Javier Barbero «ha tenido que pasar a ser delegado de seguridad en el Ayuntamiento de Madrid, a ser autoridad, a ser casta, para que lo que ayer era libertad de expresión hoy ya sea un atentado, una conducta delictiva o incluso una conducta susceptible de ser considerada como incitación al odio».

«Si eso sirve para que no se vuelvan a repetir estos acontecimientos, para que no los promuevan, no los inciten, no los protagonicen y no se atrevan a decir encima que son libertad de expresión ya habremos ganado algo», ha concluido.

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