Los vetos conducen a nuevas elecciones

Los programas de Ciudadanos y Podemos son incompatibles en muchos aspectos que parecen insalvables


madrid / la voz

Las negociaciones apenas se han iniciado y ya han entrado en un aparente callejón sin más salida que llamar a los españoles de nuevo a las urnas. Pablo Iglesias rompió ayer la baraja y no se sentará a hablar con el PSOE si no descarta a Ciudadanos como socio. Por su parte, la formación naranja veta cualquier acuerdo que incluya a Podemos y supedita su apoyo a Sánchez a que participe el PP, pero no se niega a negociar. A estas líneas rojas entre partidos se une el veto del líder socialista a pactar con el PP. ¿Son incompatibles sus programas?

¿La única salida son nuevas elecciones?

En la actual situación es la más probable. Las posiciones de Sánchez, que quiere un pacto a tres, y la de Iglesias, que solo contempla un Gobierno de coalición de izquierdas, son incompatibles. Ninguno de los dos está dispuesto a ceder. Aunque el líder socialista podría tener la tentación de hacerlo si el premio es ser presidente. De lo que se trata ahora es de escenificar quién tiene la culpa de que no haya Gobierno de cara a una hipotética cita con las urnas. Mariano Rajoy culpa a Sánchez; este a Iglesias y viceversa; mientras Albert Rivera juega el papel de árbitro para ocupar el espacio de centro. Es lo que los politólogos anglosajones llama blame game, culpar al adversario y no asumir ninguna responsabilidad

¿Hay puntos de encuentro entre Ciudadanos y Podemos?

Sí, pero son más los que los separan. Podrían ponerse de acuerdo en asuntos como un plan de lucha contra la corrupción, la reforma de la ley electoral o cambios en la Constitución para blindar derechos sociales. Pero la distancia en materia económica y en el modelo territorial es abismal. Son como el agua y el aceite, incompatibles. Ciudadanos defiende el contrato único, un complemento salarial, la flexibilidad laboral y la bajada del IRPF, incluidas las rentas más altas. Podemos se opone a todo esto y propone la renta mínima y subir los impuestos a los que más ganan. La formación que lidera Iglesias defiende el derecho de autodeterminación, mientras el partido naranja, que nació en Cataluña como oposición frontal al nacionalismo, lo rechaza de plano. Es el principal motivo que esgrime para rechazar cualquier pacto con Podemos.

¿Hay más coincidencias en los programas del PSOE y de Podemos?

Los programas económicos de los socialistas y de Podemos tienen más cosas en común, ya que ambos abogan por subir el gasto público, dar subvenciones directas a las rentas más bajas, en forma de ingreso mínimo vital en el caso del PSOE y como renta garantizada en el de Podemos, suprimir la reforma laboral, aumentar el salario mínimo y elevar la fiscalidad a las rentas y patrimonios más altos. Pero el responsable económico del PSOE, Jordi Sevilla, tiene más afinidad con el experto económico de Ciudadanos Luis Garicano que con los economistas de Podemos. Ambos defienden la reducción del déficit público. Los dos partidos discrepan en otros asuntos, el más importante en cómo gestionar a situación de Cataluña frente al desafío independentista. Iglesias apuesta por un referendo de autodeterminación, que Sánchez rechaza de plano y propone una reforma constitucional federal que reconozca sus singularidades.

¿Qué propuesta hará Sánchez para tratar de tender puentes?

Pretende obviar los puntos más polémicos y subrayar lo que une a sus dos socios. Un reto difícil dado que Ciudadanos tiene una marcada orientación liberal, mientras Podemos está más próximo a las posiciones estatalistas que defendió Syriza en Grecia. En todo caso, un Gobierno apoyado por estos tres partidos sería muy difícil de gestionar, ya que, como se ha dicho, Podemos y Ciudadanos están en las antípodas en asuntos clave.

¿Quién saldría ganando si hay elecciones?

Es la pregunta del millón. El CIS señalaba que Podemos y sus confluencias sobrepasarían al PSOE y el PP mantendría sus apoyos. Pero se hizo antes del escándalo de corrupción de Valencia y de que Rajoy renunciara a someterse a la investidura y Sánchez lo aceptara. Este confía en que su paso adelante para desbloquear la situación y su intento de formar gobierno sean reconocidos en unas eventuales elecciones y, atención, por la militancia socialista, en la que confía para doblar el pulso a Susana Díaz. Pero el escenario de una investidura con solo 90 votos a favor visualizaría el fracaso de su apuesta por negociar a derecha e izquierda. También habrá que ver el peso de la corrupción y de la decisión de Rajoy de no ir a la investidura en las expectativas de voto del PP y de la negativa de Iglesias a investir a Sánchez para desplazar al líder del PP en las de Podemos.

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