El presidente de Copisa: «Cuando se viene al juzgado ya nadie conoce a Jordi Pujol Ferrusola»

Josep Cornado admite tratos con el primogénito, pero sin papeles

Colpisa
Madrid

Josep Cornado, presidente de la constructora Copisa, se desahogó ante el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata por la desmemoria de sus colegas cuando se trata de los negocios con miembros de la familia del expresidente catalán Jordi Pujol. «¡Collons!, cuando se viene al juzgado ya nadie conoce a Jordi Pujol Ferrusola», se quejó el empresario. Él reconoció haber tenido relaciones comerciales con el primogénito de la familia Pujol-Ferrusola, pero por persona interpuesta, su consejero delegado. Unos tratos, dijo, que fueron legales, aunque indocumentados.

La amnesia cuando se trata de los Pujol Ferrusola es una constante entre los empresarios llamados a declarar como testigos o imputados en los distintos juzgados donde se siguen causas relacionadas con la familia. Nadie se acuerda de nada cuando acuden al de instrucción número 31 de Barcelona, en donde se investiga la supuesta herencia que Florenci Pujol dejó a su nuera Marta Ferrusola y a sus siete nietos; ni cuando van al número uno de la Audiencia Nacional, cuyo titular es Santiago Pedraz e investiga a Oleguer Pujol Ferrusola, ni al cinco que instruye la causa del hijo mayor del expresidente catalán.

De la Mata preguntó ayer a Cornado si no le parece «sorprendente que cada una de las mercantiles que han negociado con Copisa nieguen que conozcan a este señor», por Pujol Ferrusola, Júnior. El constructor replicó que lo que ocurre es que «cuando se viene al juzgado ya nadie conoce» al hijo mayor de Pujol. Además del presidente de Copisa, solo los miembros de la familia Sumarroca, accionistas de la constructora Teyco, han reconocido en el juzgado que conocían y hacían negocios con el primogénito. El resto, y la relación es amplia, han negado tanto las relaciones profesionales como las personales. Baste como botón de muestra la declaración del vicepresidente segundo del FC Barcelona y empresario, Carles Vilarrubí, que también declaró ayer ante De la Mata, y ante quien se desvinculó de una serie de negocios que algunos socios suyos hicieron con el primogénito de los Pujol.

El presidente de Copisa, en cambio, reconoció la relación con el primogénito, que realizó trabajos «de intermediación» que acordaba con el consejero delegado de su empresa, Xabier Tauler, amigo de la infancia de Pujol Ferrusola. Pero eran, según aseguró, «acuerdos entre caballeros» de los que no existe constancia escrita. La empatía entra Tauler y Pujol era tal que el consejero delegado de Copisa autorizó a su amigo para que utilizara una nave de la compañía para guardar su flotilla de coches de lujo.

Comisiones del 1 al 3 %

Cornado precisó que pagaban al hijo mayor del expresidente catalán comisiones de entre el 1 y el 3 % del contrato que trataban de conseguir. Un porcentaje, apuntó, bajo para lo que era el mercado, donde las comisiones por ese tipo de mediaciones eran del 5 o 10 %. «Lo alto o lo bajo es relativo, no eran precisamente 50 euros», interrumpió el juez instructor. Copisa, según la investigación de la Policía, pagó a Pujol Ferrusola 3,6 millones de euros por su labor de «conseguidor» entre el 2005 y el 2009.

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