Rajoy garantiza que el proceso separatista no seguirá adelante

El Parlamento catalán consuma su desafío frontal al Estado y aprueba la resolución que inicia la «desconexión» con España


madrid / la voz

«El Gobierno que presido no va a permitir que esto continúe». Con esta contundencia se manifestó ayer Mariano Rajoy tras la aprobación por el Parlamento catalán de la resolución que da inicio al proceso de creación de una república independiente y llama a desobedecer las leyes españolas, expresamente a lo que dictamine el Tribunal Constitucional. Tras la consumación del desafío frontal y sin precedentes al orden constitucional, el presidente del Gobierno puso en marcha los mecanismos para impugnar ante el Constitucional una declaración que tiene las horas contadas.

Los pasos legales

Recurso de inconstitucionalidad. Rajoy firmó ayer la solicitud urgente al Consejo de Estado para que emita su informe preceptivo, lo que hará en un plazo de 24 horas, tras los cual mañana se reunirá el Consejo de Ministros con carácter extraordinario y dará luz verde al recurso de inconstitucionalidad. El Constitucional lo admitirá a trámite y suspenderá probablemente mañana mismo la declaración y todos sus efectos. Rajoy aseguró que pedirá que la suspensión sea comunicada a la presidenta del Parlamento catalán, Carmen Forcadell, para que «tenga en cuenta que la iniciativa recurrida no tiene ningún valor y no puede tener ninguna consecuencia». De esta forma deja la puerta abierta a que pueda ser inhabilitada en caso de que desobedezca al Constitucional.

Advertencia

Todos los instrumentos legales. «Utilizaremos solo el Estado de Derecho, pero todo el Estado de Derecho, solo la ley pero toda la ley, solo la democracia pero toda la fuerza de la democracia», aseguró el presidente en una declaración institucional en Béjar (Salamanca), donde tenía un acto de partido. Advirtió de que el recurso solo es el primer paso frente al órdago independentista y le gustaría que fuera el último, pero dijo que no dudará en emplear todos los instrumentos legales que tiene a su disposición. «Ni Cataluña se va a desconectar de ningún sitio ni se va a producir ninguna fractura», aseguró categórico. «Nadie tendrá que escoger ni renunciar a su identidad española y europea, nadie va a estar desamparado de la ley democrática española que proteger los derechos y la igualdad de todos», añadió. Ya en el mitin, Rajoy acusó a los independentistas de «jugar con algo que es sagrado para la mayoría de los españoles».

Unidad

Sánchez y Rivera respaldan el recurso. Rajoy cuenta con el respaldo de Pedro Sánchez para responder a la desconexión con España que tratan de imponer los independentistas. Ayer habló por teléfono con el líder socialista y hoy se reunirá con él en la Moncloa. También mantendrá informados a los demás grupos políticos. «Aquí vamos juntos todos, porque España es cosa de todos, pensemos como pensemos», afirmó. Sánchez aseguró en una declaración institucional en la sede socialista que apoya el recurso del Gobierno ante lo que calificó como el «mayor desafío al orden constitucional de España y la más grave manifestación de desprecio y violación de la democracia en nuestro país». Sánchez acusó a los independentistas de traicionar la voluntad de los catalanes que el 27S negaron su apoyo a la secesión. «Quienes en el día de hoy (por ayer) han decidido situarse a sí mismos, y a las instituciones que representan, fuera de la ley, han asumido una gravísima responsabilidad de la que deberán dar cuenta y hacer frente a sus consecuencias», aseguró. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, también respaldó el recurso a la resolución «anticonstitucional y antidemocrática».

Parlamento catalán

Aprobada la declaración secesionista. El Parlamento catalán aprobó la resolución que da inicio al proceso independentista con los votos a favor de los 72 diputados de Junts pel Sí y la CUP y los 63 en contra del resto de los grupos (Ciudadanos, PSC, Catalunya Sí que es Pot y PP). Los secesionistas se consideran legitimados para romper con España pese no haber llegado al 48 % de los sufragios en las pasadas elecciones autonómicas que plantearon como un plebiscito. La declaración prevé iniciar en el plazo de treinta días la tramitación de las leyes del proceso constituyente, de seguridad social y de hacienda pública y advierte de que el proceso de «desconexión democrática» no se supeditará a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional, al que considera deslegitimado desde que dictó la sentencia que recortaba el Estatuto catalán en el 2010. Además, insta al futuro Gobierno de la Generalitat a cumplir solo las normas que emanen del Parlamento catalán. Los secesionistas pretenden romper unilateralmente con España dentro de 18 meses, a partir de ahí convocar elecciones constituyentes y concluir el proceso con un referendo de ratificación de la constitución catalana.

Junts pel sí y CUP, a favor

«Ha llegado la hora de ir a por todas». «Esto ya no tiene freno. Si no es hoy será mañana, si no somos nosotros serán otros. Pero este país ya ha dicho alto y claro que ha llegado la hora de ir a por todas», señaló en el debate de la resolución el portavoz de Junts pel Sí Raül Romeva, que advirtió al Gobierno de que el deseo de independencia no será detenido con «artillería legalista». Anna Gabriel, de la CUP, señaló que la resolución es «un acto de ruptura con la legalidad y la imposición española». Significativamente ni Artur Mas ni ningún miembro de su gabinete aplaudieron la intervención de la portavoz del grupo antisistema, que se niega a permitir su investidura.

La oposición en contra

Máxima dureza contra una resolución ilegítima. Todos los diputados de la oposición fueron muy duros para rechazar la resolución que consideraron no tiene legitimidad democrática. Inés Arrimadas (Ciudadanos) calificó de «locura» querer saltarse las leyes cuando, además, los independentistas no tienen ni la mayoría parlamentaria suficiente para reformar el Estatuto catalán, que es de dos tercios. La líder de la oposición relacionó la deriva independentista de Mas con la corrupción que afecta a su partido, cercado por el caso del 3 %. Miquel Iceta (PSC) destacó que los secesionistas no tiene mandato democrático pues perdieron el plebiscito que plantearon y denunció una resolución que, dijo, «lejos de acercarnos a la independencia pone en riesgo el autogobierno». Joan Coscubiela, portavoz de Catalunya Sí que es Pot, defendió la propuesta de resolución a favor de un referendo, que fue rechazada por 114 votos en contra, 11 a favor de su grupo y la abstención de los diez diputados de la CUP. Coscubiela expresó su rechazo a lo que llamó «declaración de insurgencia». El popular Xavier García Albiol tildó la declaración de «subversiva» y de «suicidio» y se dirigió directamente a Mas para advertirle de que «ni usted ni nadie nos va a expulsar de España». Insistió en que su partido «no va a permitir que nadie tenga que usar el pasaporte para salir de Cataluña» y finalizó su intervención con un «viva España y visca Catalunya».

División

Aplausos y banderas. Tras la aprobación de la resolución se visualizó la división que caracterizará esta legislatura. En la bancada de la izquierda, los diputados de Junts pel Sí y la CUP aplaudían puestos en pie, mientras a la derecha los 11 del PP desplegaban banderas españolas y catalanas, los de Catalunya Sí que es Pot exhibían carteles pidiendo un referendo y los de Ciudadanos y PSC permanecían sentados.

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