Los partidos de la oposición cargan contra Rajoy y se atacan entre ellos

PSOE, Podemos y Ciudadanos pugnan por capitalizar «la pulsión de cambio»


Todos contra Rajoy y mirándose de reojo entre ellos. Así reaccionaron los partidos de la oposición ante la prevista disolución de las Cortes y las explicaciones que el presidente del Gobierno ofreció en la rueda de prensa posterior.

«El PSOE va ganar las elecciones generales porque hay una pulsión de cambio evidente en la sociedad española que se va a canalizar en el único partido que puede ganar al PP y a Mariano Rajoy, que es el PSOE». Así de convencido se mostró Pedro Sánchez. Un optimismo de cara al exterior que no es tan evidente de puertas adentro, donde asisten con preocupación al avance en las encuestas de Ciudadanos.

El secretario general del PSOE cargó primero contra Mariano Rajoy, de quien dijo que «ha mentido sistemáticamente» a los españoles durante estos años y «llega a las elecciones agotado, sin proyecto político, incapaz de regenerar y de responder a los casos de corrupción que le afectan en primera persona». Pero acto seguido, dejó un recado para Rivera, porque «la victoria electoral -dijo- tendrá un sabor doble porque supondrá ganar a las dos derechas, la de Rivera y la de Rajoy».

Una de las apuestas fundamentales de los socialistas de cara a las elecciones será su propuesta de reforma de la Constitución, en contraste con la postura del PP, que, según confirmó ayer el propio Rajoy, no hará ninguna oferta en este sentido. Pedro Sánchez hará pública mañana la propuesta de reforma en la que ha estado trabajando el comité de sabios nombrado por él desde el pasado julio y coordinado por la hoy número dos de su lista para las elecciones generales, la catalana Meritxell Batet. El documento descansa, fundamentalmente, sobre los papeles que dejó en herencia al actual secretario general del PSOE su antecesor, Alfredo Pérez-Rubalcaba. Fue este quien pactó en Granada, con los líderes territoriales de la formación, un modelo de profundización en los aspectos federales del modelo autonómico para, según su planteamiento, resolver los problemas de encaje de Cataluña sin crear agravios con el resto de comunidades.

El exlíder socialista también dejó aprobada, antes de su dimisión, una propuesta para modificar en la Carta Magna otras cuestiones, entre ellas, blindar el Estado de bienestar y enmendar la reforma exprés del artículo 135 realizada por José Luis Rodríguez Zapatero antes de dejar el Gobierno. Sánchez, sin embargo, ha dado pistas de que querría incluir cuestiones aún no acordadas, como el matrimonio homosexual o el derecho a una muerte digna.

Un nuevo país

Algunos de estos planteamientos de reforma constitucional coinciden con los defendidos el sábado por el líder de Podemos, si bien Pablo Iglesias fue mucho más allá que los socialistas en la cuestión territorial, al apostar por el derecho a decidir de las comunidades históricas. Iglesias despachó a Rajoy con parecidas palabras que Sánchez -«ha sido una legislatura marcada por la corrupción y el aumento de la desigualdad», dijo-, pero se desmarcó de los socialistas al señalar que el objetivo de Podemos es llevar al Parlamento «un nuevo país que estaba fuera» de las instituciones. «Ese nuevo país ha llegado ya a gobernar a los nuevos ayuntamientos de España y aspiramos a que ese nuevo país llegue no solo al nuevo parlamento que saldrá de las elecciones del 20 de diciembre sino que llegue también a la Moncloa», aseguró.

Y en esa pelea de todos contra todos, también atacó a Rivera. «Hemos visto a Ciudadanos -dijo- besar los pies por donde camina el bipartidismo; apoyar al Gobierno del PSOE de los ERE en Andalucía y al de la red Gürtel en la Comunidad de Madrid».

Ganar al bipartidismo

Albert Rivera asumió las críticas de todos como una forma de reconocimiento de las posibilidades reales de Ciudadanos en las elecciones del 20D. «Por primera vez en 35 años, podría haber un partido de centro que ganase a PP y a PSOE», alegó. «España tiene una vieja izquierda incapaz de innovar y una vieja derecha que ha dejado más desigualdades y que no ha querido reformar porque implicaba enfrentarse a los suyos», argumentó. De Rajoy dijo que deja un país «muy tocado democráticamente, con una justicia politizada, con recortes en sanidad, educación y en las pensiones, con más precariedad, desigualdad y corrupción», pero lo atacó especialmente porque no aporta nada para solucionar el problema catalán.

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