El 3 % cerca al «president»

Enrique Clemente Navarro
enrique clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Andreu Dalmau | efe

Juega una vez más a hacerse la víctima, pero la detención del tesorero del partido supone un duro golpe a sus aspiraciones presidenciales

22 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Artur Mas se presenta como supuesto mártir por la independencia y víctima de la «caza mayor» teledirigida desde Madrid. Es su táctica, aunque para ello deslegitime totalmente el Estado de Derecho y rebaje a los tribunales de justicia a meros apéndices del Gobierno. Ya lo hizo cuando tuvo que ir a declarar por celebrar la consulta independentista ilegal del 9N y lo repite ahora tras la detención del tesorero de su partido por el escándalo del 3%.

¿Ha tratado de tapar Mas los casos de corrupción con el independentismo?

Sí. A cada actuación judicial ha respondido asegurando que todo es fruto de una conspiración política para descarrilar el proceso independentista y liquidarle políticamente. El guion no cambia. Su respuesta es inamovible: «no encontrarán nada». Aunque los hechos lo desmientan rotundamente y la denuncia que encendió la mecha de este último caso la encendiera la denuncia de una concejal de ERC. Claro que se han descubierto tramas de cobro de comisiones, en el caso Palau o en los diferentes escándalos que afectan a la familia Pujol. Sin ir más lejos CDC está acusada de cobrar 6,6 millones de euros - en este caso el 4%- en comisiones de Ferrovial en el caso Palau. Los tres últimos tesoreros de CDC se han visto implicados en casos de cobro de comisiones ilegales.

Mas recurrió a la treta de colocarse como número cuatro de Junts pel Sí para evitar responder de las acusaciones de corrupción y de los recortes en sanidad y educación durante la campaña. De esa forma incumplía una de las normas básicas del funcionamiento democrático: la rendición de cuentas de su gestión de gobierno. El presidente ha tratado de tapar los escándalos de corrupción que cada vez cercan más a su partido envolviéndose en la estelada. Siguiendo la lógica perversa que emplea, los jueces nunca podrían proceder contra su partido, ni un mes antes ni un mes después de las elecciones, pero tampoco durante lo que denomina proceso.