Forenses y matemáticos de Santiago llevaron hasta el asesino de Eva Blanco

Sus indagaciones biogeográficas identificaron al homicida como norteafricano

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Algete respira aliviada tras 18 años preguntándose quien pudo matar a Eva Blanco Incluso el padre de Eva Blanco estuvo en el punto de mira de la Guardia Civil como posible autor del crimen

santiago / la voz

Una muestra genética hallada en el lugar de los hechos fue el punto de partida para la identificación y detención del autor de la muerte de la joven Eva Blanco, ocurrida hace 18 años en Algete (Madrid). Pero esa muestra no surtiría efectos si no interviniera el Instituto de Ciencias Forenses de la Universidad de Santiago y un equipo de expertos de la Facultad de Matemáticas compostelana. De ahí salieron los datos que orientaron a la Guardia Civil.

Para ello, el instituto forense efectuó una investigación en la que utilizaron 80 marcadores genéticos que pudieran determinar estadísticamente el origen biogeográfico de la muestra y 20 marcadores que condujesen a una indicación de las características físicas con el fin de obtener una pista del individuo al que pertenece las muestra.

«Sabemos que hay una muestra de donde se puede extraer ADN, pero no hay testigos. Cuando se analiza el ADN no hay nadie que coincida y entonces hacemos un análisis de quién dejó esa muestra y de las características de esa persona», señala la directora del centro forense compostelano, María Victoria Lareu, quien trabajó con un equipo de cuatro científicos para hallar el perfil del autor. Una de las conclusiones del estudio biogeográfico es que el individuo procedía del norte de África y portaba unas determinadas características físicas.

Esos datos, derivados de un trabajo «con un grado de fiabilidad altísimo», les fueron entregados en diciembre del 2013 a la Guardia Civil, que hizo «un trabajo impecable» con ellos, según Lareu, para dar con el homicida.

¿Dificultó el transcurso de los años la investigación del Instituto de Ciencias Forenses? «No, porque la muestra estaba bien custodiada. El ADN, si está bien conservado, se mantiene cientos de años», asegura Victoria Lareu. Lo que sí posibilitó la espera de casi dos décadas es poder investigar con unas tecnologías y unos marcadores «que han permitido un estudio que hace 18 años no se podía hacer». El centro compostelano es hoy uno los más prestigiosos del mundo y recibe a menudo encargos de dentro y fuera de España para dilucidar casos complicados.

Cálculo matemático

Pero ese trabajo tampoco sería posible sin la intervención de la Facultad de Matemáticas de Santiago. Los datos de la investigación forense fueron introducidos en un programa de cálculo matemático que ha tenido mucho que ver en la localización del origen del asesino en el norte de África.

Ese programa fue desarrollado por los expertos de la facultad compostelana José Antonio Álvarez Dios, María de los Ángeles Casares y Antonio Gómez. «Lo utiliza mucha gente en el mundo y se ha convertido en un estándar en el campo de la genética forense», dice la decana de Matemáticas, María Victoria Otero.

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