El fracaso del «president» crea una situación ingobernable

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño LA VOZ EN BARCELONA

ESPAÑA

ANDREA COMAS | REUTERS

El fiasco de la estrategia del líder de CDC deja a su partido en manos de los antisistema, lo que augura un conflicto interno

29 sep 2015 . Actualizado a las 09:01 h.

El fracaso de su estrategia política y la presión de la CUP sitúan a Artur Mas a un paso de la dimisión. ¿Y si Mas no es el presidente de la Generalitat, quién puede serlo? Esa es la pregunta que se empiezan a formular no solo los rivales del líder de CDC, sino también sus propios compañeros de partido y de lista electoral en Junts pel Sí, ante la evidencia de que todas las posibilidades de que haya un presidente del Gobierno independentista necesitan los votos de la CUP. Y la CUP ha dejado claro que jamás votará a favor de Mas, lo que augura el fin de su carrera política.

El fracaso de la estrategia del líder de CDC ha dejado a su partido, integrado por amplios sectores de la burguesía y el empresariado catalán, en manos de una fuerza antisistema que propugna la salida de la Unión Europea, desobedecer las leyes españolas, aumentar la fiscalidad a las rentas altas y medias y redistribuir los salarios. Algo que podría provocar un conflicto interno en CDC, en donde amplios sectores rechazan cualquier tipo de acuerdo con la CUP, lo que complica todavía más el escenario político.

En resumen, se presentan cuatro posibilidades, todas muy complicadas. Un Gobierno de Junts pel Sí y apoyado por la CUP con un candidato alternativo a Mas; un improbable Gobierno de izquierda que ayer fue planteado por el socialista Pedro Sánchez y por Pablo Iglesias, un frente antisecesionista y una nada descartable repetición de las elecciones si nadie logra ser investido.

Romeva o Junqueras

Difícil para CDC. De las declaraciones de la CUP, antes y después de las elecciones, se desprende que el único veto taxativo es el de Artur Mas, lo que abriría la puerta a que dieran su apoyo al cabeza de cartel, Raül Romeva, que procede de la izquierda ecologista de ICV, o al líder de ERC, Oriol Junqueras. La primera hipótesis, la de Romeva, cuenta con la dificultad de la nula ascendencia política y la falta de experiencia del ex parlamentario europeo, al margen de que sería difícilmente aceptado por las bases de CDC. Junqueras tiene más posibilidades que Mas de contar con el apoyo de la CUP. Es un político de izquierda, se ha señalado poco en favor de las políticas de recortes y ha permanecido hábilmente en segundo plano durante la campaña. Pero también sería muy duro para las bases de CDC ceder la presidencia a sus eternos rivales.

Un independiente 

Gobierno de transición. La inclusión de personas teóricamente independientes en la lista de Junts pel Sí, pero que ciertamente no son ahora políticos profesionales, abriría la puerta a que la CUP se aviniera a hacer presidente de Cataluña a alguno de ellos. Las que cuentan con más posibilidades, dado su protagonismo en el impulso al proceso independentista y la movilización en la calle, son la ex presidenta de Òmnium Cultural, Carme Forcadell, que ocupa el segundo puesto de la lista, y la ex presidenta de la Assemblea Nacional Catalana, Muriel Casals, que ocupa el tercero. Su acceso a la presidencia evidenciaría que se trata solo de un Gobierno de transición, cuyo objetivo es preparar el proceso, y que se limitaría a aplicar un programa «de mínimos», como explicó a La Voz de Galicia el actual presidente de la Assemblea, Jordi Sánchez.

JESÚS DIGES | EFE

Gobierno de izquierdas

Suma imposible. Tanto el líder del PSOE, Pedro Sánchez, como el de Podemos, Pablo Iglesias, apelaron ayer a los partidos de izquierda, entre los que incluyeron a los 20 diputados de ERC elegidos en la lista de Junts pel Sí, para formar un Gobierno de progreso en el que la prioridad sean la política social y no el debate sobre la independencia. En teoría, ese Gobierno podría contar con los 20 diputados de ERC, los 16 del PSC, los 11 de Catalunya Sí que es Pot y los 10 de la CUP, lo que daría un total de 57 escaños, por lo que necesitaría la abstención de al menos otro grupo, que podría ser Ciudadanos. Algo que, a día de hoy es imposible.

Bloque no independentista

Muy difícil. Todavía más difícil se antoja la formación de un frente alternativo a Junts pel Sí que sumara a todos los no independentistas, desde Ciudadanos hasta Catalunya sí que es Pot. Ese Gobierno contaría con los 25 escaños de Ciudadanos, los 16 del PSC, los 11 de Catalunya Sí que es Pot y los 10 del PP, lo que daría un total de 62 escaños, los mismos con los que cuenta Junts pel Sí, por lo que necesitaría la abstención de la CUP para salir adelante. Si la anterior hipótesis es improbable, esta es ya directamente de ciencia ficción.

Repetición de elecciones

Suma imposible. Si ninguna de estas opciones se consuma y todos los partidos mantienen sus posiciones, Cataluña se encamina hacia una repetición de las elecciones autonómicas. Serían las cuartas en apenas cinco años.