Cinco claves para entender las elecciones catalanas

El 27-S deja el peor escenario posible para Artur Mas


Barcelona

1. El peor escenario posible para Artur Mas. En primer lugar, porque en caso de continuar como presidente estaría obligado a cumplir lo que prometió. Y en lo que jamás ha creído (no se le ha oído pronunciar la palabra independencia en toda la campaña). Pero en realidad, porque posiblemente será la cabeza que exigirá la CUP para que el negocio del procés siga funcionando. A Oriol Amat, un catedrático de Economía que iba de número 7 en la lista de Junts, se le escapó el sábado en una radio alemana que todo esto quedará finalmente en un nuevo intento para resucitar el Estatut del 2006. Pero la agenda de Romeva, la ANC y sobre todo de Junqueras, no va por ahí. Los resultados dejan a Mas, y por tanto al establishment catalán, en la mayor encrucijada de su historia.

2. Una victoria «indepe» a la medida. En la rueda de prensa con periodistas internacionales celebrada hace unos días, la gran mayoría de las preguntas iban en la línea de cuestionar a los tres líderes que pudieran hacer lo que han prometido con menos del 50% de los votos. Al final, el voto independentista se ha quedado en el 47%. Con esa cifra, y la Ley de Claridad canadiense en la mano, el proceso de Quebec quedaría guardado en un cajón para 20 años. A ese análisis hay que sumar que Junqueras y Mas han perdido en tres años ocho diputados (pese al plus que les da Hont por ir juntos). En cualquier país de nuestro entorno, ambos dimitirían mañana por la mañana. Tal y como hizo Salmond en Escocia, tras rozar el 45%.

3. El seny no entra en el Parlament. Unió no obtuvo la wild card. Era el participante invitado a última hora, y la ciudad de Barcelona estaba llena de banderas que apelaban al «sentidiño» del votante catalanista de toda la vida. Pero este voto se enfrentaba a un dilema diabólico: el unionismo necesitaba una gran participación en la provincia de Barcelona, como así ocurrió. Y precisamente esta circunstancia encareció el 3% que necesitaba Unió para entrar. Se quedó a medio punto.

4. Gana Rivera, pierde Podemos. En el momento clave, Rivera dejó en la estacada a su parroquia catalana, para intentar ser presidente del Gobierno. Pero la marca de Ciudadanos le ha sobrevivido, triplicando su fuerza en el Parlament, y convirtiéndose en la segunda fuerza política en las cuatro provincias, con 25 diputados, por encima de lo que auguraban la mayoría de las encuestas. Quien sale muy tocado de estos comicios es Pablo Iglesias. La franquicia catalana de Podemos se queda en once diputados, dos menos que ICV hace tres años. El votante podemita catalán no ha comprado el mensaje «sí pero no» de Iglesias y Colau, y se ha ido con la CUP, que también ha triplicado su fuerza. Es el segundo pinchazo de Pablo Iglesias, tras Andalucía. Y la trayectoria, a dos meses de las generales, es descendente.

5. Iceta resiste, Rajoy fracasa. El PSC, que en comicios de alta participación como este solía ganar en Cataluña, se da el batacazo esperado pero le aguanta el tirón a Podemos. Iceta ahora, como antes Susana Díaz, le echa un capote a Pedro Sánchez. El PP catalán no tiene arreglo, con independencia de su candidato. Y menos con una campaña tan desafortunada como la protagonizada por Rajoy, que en el momento clave demostró no saberse la lección.

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