Escocia y Cataluña, tan cerca tan lejos

Mariluz Ferreiro LA VOZ EN BARCELONA

ESPAÑA

El soberanismo toma la calle en Barcelona. Ganan por goleada las carpas con información independentista de la Assemblea Nacional de Catalunya y de otros partidos y asociaciones. La unionista Societat Civil Catalana las monta en fechas puntuales y con horarios más reducidos.
El soberanismo toma la calle en Barcelona. Ganan por goleada las carpas con información independentista de la Assemblea Nacional de Catalunya y de otros partidos y asociaciones. La unionista Societat Civil Catalana las monta en fechas puntuales y con horarios más reducidos. M. F.

Aunque unos y otros separatistas coinciden en el objetivo, el origen, las circunstancias y las condiciones del proceso son radicalmente diferentes

24 sep 2015 . Actualizado a las 16:05 h.

El 18 de septiembre del 2014 los catalanes contenían el aliento. Los escoceses celebraban su referendo sobre la independencia. Ahora desde el norte se mira al sur. Entre Cataluña y Escocia se ha tendido un puente tan invisible como real.

La fórmula electoral

Un referendo legal frente a unas elecciones autonómicas. La votación escocesa fue aprobada por el Parlamento del Reino Unido. David Cameron negoció el referendo con el Partido Nacionalista Escocés (SNP). Los soberanista catalanes lo consideran un síntoma de democracia. «Se votó y no pasó nada, no se desencadenó un drama social, aquí no nos dejan», señalan. «Si hay un referendo y no ganan, harán más hasta que ganen. Como en Quebec», dicen los que no quieren la ruptura. Lo cierto es que Westminster creía jugar sobre seguro, ya que cuando dio vía libre a las elecciones, las encuestas daban al Yes Scotland menos del 30 % de las papeletas. En Escocia hubiera bastado un voto de diferencia. Aquí los independentistas apelan a la mayoría de escaños. «Bendita Ley d?Hondt», dicen.

La visibilidad

El «sí» frente al «no». En Barcelona reinan las carpas soberanistas: Assemblea Nacional de Catalunya, Estat Català... Los voluntarios se relevan. Se reparten folletos. Se venden esteladas y pulseritas. Se imponen en número y Merchandising a estands como los de Ciutadans. Los de la unionista Societat Civil Catalana se montan en días puntuales. En Edimburgo el también Yes ganaba en cuanto a visibilidad y movilización, pero el unionismo estaba más presente en la calle que en Barcelona, incluso a veces con carpas a pocos metros de los soberanistas, situación que acaba en debates y tertulias. En Cataluña y en Escocia los frentes independentistas se venden en positivo. Yes Scotland y Junts pel Sí. Cualquier experto en márketing dice que el «sí» es más atractivo que el «no», que en las islas británicas se camufló con un «no, gracias». Los separatistas catalanes y escoceses consiguen situar bajo un paraguas común ideologías y plataformas diferentes, y logran empaquetarlo en un envoltorio festivo, optimista. Las otras opciones se ven obligadas a una guerra de guerrillas.