Núria Parlon: «Me preocupa eso de diferenciar entre buenos y malos catalanes»

La alcaldesa socialista de Santa Coloma de Gramanet critica los argumentos de los soberanistas, pero admite que hay que canalizar el sentimiento identitario

Parlon dice que se convive bien, pero la gente evita hablar de independentismo sí o no.
Parlon dice que se convive bien, pero la gente evita hablar de independentismo sí o no.

Santa Coloma / E. Especial

«Lo que ha hecho Artur Mas es una irresponsabilidad absoluta. A usted lo escogen para que acabe sus mandatos, para que gobierne». La alcaldesa socialista Núria Parlon (Santa Coloma de Gramanet, 1974) critica los argumentos de los soberanistas, pero admite que hay que canalizar el sentimiento identitario. 

-¿Cómo valora el discurso independentista?

-Los independentistas han logrado que en estas elecciones el soberanismo sea el único tema. Han marcado la agenda política. Ven la independencia como la solución a todos los problemas de Cataluña, que no son exclusivos nuestros. Dicen que el Estado tiene secuestrados nuestros derechos plenos. Pero en empleo y en inspección laboral tiene competencias la Generalitat, margen para intervenir. Y, sin embargo, no lo hace. Tiene competencias en empleo y en inspección laboral y ha dejado que se vulneraran derechos en muchos casos. Me ofenden cuñas publicitarias como «Escuelas sí, barracones no», asociando los barracones al Estado. Es un insulto a la inteligencia. También dicen que habrá menos paro porque habrá que contratar a gente para las estructuras del nuevo Estado. Pero habrá que pagarles... Aunque, como seremos un estado paradisíaco, los empleados no estarán sometidos a ningún tipo de precariedad y generarán un flujo de rentas, y habrá más consumo...

-Pero sí ha calado que hay un agravio.

-Es cierto. Otra cosa es que nos pongamos de acuerdo en las cifras. Pero esto se resuelve negociando. No es justo es que en un país se tengan mejores servicios públicos por vivir en un sitio distinto. Tienen que ser los mismos en Cataluña, en Extremadura y en Galicia. No sé hasta qué punto creen en lo público los que levantan la bandera independentista. Porque son los mismos que han estado privatizando hospitales. El mejor modelo es un Estado federal, donde pueden convivir distintas nacionalidades. Pero como hay que hablarlo y sentarse... Eso no moviliza a la gente. Si estás en una situación de incertidumbre económica, a veces por dejación de funciones de tu propio Gobierno, y te dicen que con la independencia tendrás mejores servicios y serás más alto y más guapo... Es una solución artificial, como si Cataluña no dependiera de un contexto. ¿Qué pasa si Cataluña deja de formar parte del Estado español y se queda automáticamente fuera de la UE? Hay unas repercusiones.

-¿Qué piensa del papel del Gobierno central? 

-Estamos ante un caso de posiciones enfrentadas que se han retroalimentado. Mirar para otro lado y no tener sensibilidad es abonar el soberanismo. Hay opciones políticas que han hecho del independentismo su razón de ser y han renunciado a su capacidad de gobernar, y les va bien tener en frente a un ciego.

-¿Y el papel del PSC?

-El PSC es la segunda fuerza más votada en las municipales en Cataluña. Tiene músculo local. Donde ha gobernado ha conseguido afianzarse y hacer primera las cuestiones de carácter social, más allá de la cuestión identitaria, que existe y es compleja

-Hablamos de la brecha entre España y Cataluña. ¿Pero hay una brecha entre catalanes?

-No se nota porque la gente intenta no hablar o se habla lo justo del tema. Cuando una familia entra en una discusión y llega al enganche, se olvida el tema. Aparentemente no hay problemas. Se convive bien. Pero me preocupa cada vez más eso de diferenciar a la ciudadanía entre buenos y malos catalanes. O decir que algunos no son suficientemente catalanes. Si te sientes identificado con la senyera eres peor que si te identificas con la estelada. ¿Hay que ser independentistas para ser buenos catalanes? Hay plataformas ciudadanas que hacen un proceso viral y llevan a que tú, si quieres ser buen catalán, debes cumplir unos parámetros.

-Borrell dijo que, frente a los soberanistas, se puede decir que la otra parte no ha comparecido. ¿A la gente le cuesta salir del armario?

-Ellos han jugado a hacer una trampa, que es hacer de estas elecciones unas elecciones plebiscitarias. ¿Qué hace el que no es independentista ni españolista? No se define. El que no define su identidad en base a cuestiones territoriales está fuera de juego. Y la gente puede considerarse internacionalista u otras cosas. Lo triste es que Cataluña, que ha sido una comunidad acogedora, poco a poco se empobrece. Porque o eres un independentista o un unionista que no quiere que se mueva nada de nada. Hay otra trampa, que es asociar el proceso de secesión a la radicalidad democrática en un momento en el que la gente pasa de la desafección política al activismo debido a la malas praxis de los políticos. Porque hay mala praxis, aprobación de normas que van en contra de los derechos de los ciudadanos, corrupción. Si no apoyas que la gente vote no eres suficientemente demócrata.

-¿Aceptaría un referendo si encajara en un marco legal en un futuro?

-Franco hacía referendos. Y los sistemas democráticos comparados que son menos democráticos son los que más utilizan el referendo porque obligan a elegir entre dos absolutos. El referendo nunca tiene un valor definitivo. En Escocia el resultado fue ajustado. En el momento en el que empeoren las condiciones económicas y sociales los que apoyan la independencia pedirán otro referendo. Y, mientras tanto, la frustración, el desgaste y no buscar soluciones. El referendo recoge un estado de ánimo en un momento determinado. Es fácilmente condicionable por una u otra variable. 

-Cierta prensa internacional habla de «la hora de los egoístas». ¿Qué le parece?

-Hay que tener cuidado y no caer en la caricatura mal hecha. Le pasó a Pablo Iglesias cuando dijo que en el extrarradio la gente no era independentista porque tenía necesidades de base y que el independentismo era un movimiento de clase media-alta. Tiene parte de razón en lo que dice, pero hay que saberlo decir. Sí que es cierto que los movimientos nacionalistas secesionistas siempre son promovidos por un núcleo aburguesado que defiende sus derechos por encima de una situación de inseguridad del contexto. Eso es real. Se podría estudiar incluso. Pero también es cierto que más allá de esa realidad hay mucha gente que cree que esa es la solución real a sus problemas, que dice «yo escojo con quién quiero ser solidario». Esa es la trampa. Parece que un auténtico demócrata todo lo puede poner en cuestión. Entonces, si yo soy una persona mayor, puedo pensar: ¿Y yo por qué tengo que contribuir para que mantengan los colegios? Soy mayor, yo quiero mejores residencias. ¿Quién preserva la redistribución, el bien común? ¿Hasta qué punto podemos apelar a la democracia de forma constante?

Confunden el Estado con el antiguo régimen. Y el Estado con el Gobierno. Explican que tenemos un Estado corrupto porque hay políticos que roban. Pero si tú dices que hay miembros de CiU que roban eso es un ataque contra Cataluña. Hay una perversión en el uso del lenguaje muy dura y va calando.

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