El PP se queda solo en su reforma del Constitucional contra Artur Mas

«Pretender que en Cataluña no está pasando nada, que todo se arregla mediante el diálogo, es vivir en los mundos de Yupi», afirma Rafael Hernando


madrid / colpisa

Ni siquiera los dos partidos ideológicamente más cercanos al Partido Popular, UPN y Foro Asturias, aplaudieron ayer la reforma del Tribunal Constitucional impulsada por el PP para suspender a Artur Mas si ignora sus sentencias. Tampoco UPyD, pese a su beligerancia en la defensa de la unidad de España. Desde el PSOE hasta el menor de los grupos parlamentarios acusaron al partido gubernamental, durante el debate de toma en consideración de la propuesta, de «desnaturalizar» la alta institución del Estado para ponerla al servicio de sus posiciones políticas. Pero el rechazo servirá de poco. Los populares ya han dejado claro que la sacarán adelante con su mayoría absoluta en un pleno que tendrá lugar, probablemente, el día 29.

El PP tampoco intentó disimular y no negó que su reforma sea pensada específicamente para hacer frente al desafío independentista de Artur Mas y en previsión de un desacato tras el 27S. «Pretender que en Cataluña no está pasando nada, que todo es solucionable y se arregla con el diálogo es vivir en el mundo de los Yupis - dijo su portavoz, Rafael Hernando, en una alusión equivocada al programa infantil de los ochenta-. Aquí estamos para tomar decisiones hasta el último día de la legislatura». En realidad, ningún grupo negó que la situación política sea difícil, pero coincidieron todos en que se trata de una situación «política».

Perjudicial e ineficaz

Uno tras otro acusaron así a Mariano Rajoy de retorcer la ley aunque eso implique llevarse por el camino un órgano vital para la democracia. «La tensión a la que van a someter al tribunal es terrible. Esta reforma es perjudicial para el Estado de derecho e ineficaz para resolver el problema de fondo. Tan ineficaz -reprochó el portavoz del PSOE, Antonio Hernando- como la acción política del Gobierno durante cuatro años». El dirigente socialista advirtió, además, de que la derivada final será un «reforzamiento del independentismo». Y todo, dijo, también en coincidencia con el resto de la oposición, por puro «electoralismo».

La oposición insistió en que el Estado dispone ya de instrumentos para hacer cumplir las sentencias del Constitucional y que otorgarle a este potestad ejecutiva violenta las funciones de intérprete y moderador para las que fue diseñado. Unas funciones, subrayó Antonio Hernando, que nada tienen que ver con las que los textos alemán y austríaco (a los que había apelado su homónimo del PP) atribuyen a sus tribunales constitucionales.

No fueron pocos los que acusaron a Rajoy de «cobardía». Lo hizo Joan Baldoví, de Compromís, quien argumentó que la reforma es solo un subterfugio para evitar aplicar el artículo 155 de la Constitución, el de la suspensión de la autonomía, y lo hizo aún con más contundencia Rosa Díez, al decir que su grupo estará dispuesto a apoyar «cualquier decisión o medida» del Gobierno que sirva para garantizar el cumplimiento de las leyes y de las sentencias, pero que esta precisamente no hace ninguna falta.

Falta de coraje

La portavoz de UPyD reprochó que ya el 9 de noviembre, cuando Mas impulsó la consulta al Gobierno le faltó el «coraje» para actuar y se parapetó tras la Fiscalía, a la que presionó para que se querellara contra Mas. Y, frente a las apelaciones del representante del PP a las declaraciones del socialista Alfonso Guerra -quien habló de «una suerte de golpe de Estado a cámara lenta» por parte de Mas-, replicó que los golpes de Estado los para al Gobierno con los instrumentos que le da la Constitución. En todo caso, si lo que pretendía el PP era celebrar un «acto electoral» en el Congreso en plena campaña del 27S, como reprocharon sus rivales, lo logró. En la intervención de Rafael Hernando apenas hubo argumentos jurídicos.

Un diputado rompe la Carta Magna

El presidente del Congreso, Jesús Posada, tuvo ayer que llamar al orden al diputado de Amaiur Sabino Cuadra por romper varias páginas de la Constitución cuando intervenía en la tribuna de oradores durante el debate de reforma del Tribunal Constitucional. El PP anunció que llevará este incidente a la Mesa del Congreso para que se analice si se vulneró el reglamento de la Cámara baja.

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