Artur Mas usa la Diada para movilizar a los independentistas

Cristian Reino BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

Artur Mas ofreció anoche su discurso oficial de la Diada, que coincide con el inicio de la campaña.
Artur Mas ofreció anoche su discurso oficial de la Diada, que coincide con el inicio de la campaña.

Aprovechó su discurso en la televisión pública para justificar las elecciones y dotarlas de carácter plebiscitario

11 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, volvió a reivindicar el derecho a decidir y el reconocimiento de Cataluña como una «nación» y llamó a la ciudadanía a participar hoy de manera «multitudinaria» en la manifestación de la Diada a favor de la independencia que coincide este año con el inicio de la campaña para las elecciones autonómicas. Así lo quiso Mas fijando las elecciones a finales de septiembre, con la esperanza de que el soberanismo se mantenga muy movilizado durante las dos próximas semanas, desde la Diada hasta los comicios. Por ello, con más énfasis que nunca, la manifestación de la Vía Libre en la avenida Meridiana de Barcelona servirá hoy de termómetro para tomar la temperatura de cómo está el independentismo, después de tres años en los que ha respondido masivamente en la calle y que ahora se juega en las urnas si continúa o no adelante el proceso hacia un Estado propio.

Consciente del impulso que le puede dar a su candidatura una Diada de cientos de miles de personas, en el discurso que pronunció con motivo de la fiesta nacional de Cataluña, apeló a la movilización, destacando la importancia que han tenido las grandes protestas de la Diada, que, a su juicio, han «marcado el futuro de la nación catalana». «Ningún demócrata puede obviar este clamor pacífico y hay que encontrar la forma para que la ciudadanía pueda expresarse democráticamente», dijo. Esa fórmula, según Mas, se llama elecciones en clave de plebiscito sobre la secesión.

El presidente catalán cargó en su discurso retransmitido por la televisión pública contra las instituciones del Estado, y especialmente contra el Gobierno, por «despreciar», «tergiversar» y «ofender» la voluntad de muchos catalanes por no permitir una consulta pactada y negar, de manera «interesada y burda», la condición de Cataluña como «nación». Justificó la convocatoria electoral como el «único instrumento» que le queda y que no le pueden «prohibir» para que los catalanes decidan su futuro político.