Mas se verá forzado a responder sobre la financiación de su partido

La Voz COLPISA

ESPAÑA

TONI ALBIR | EFE

Sus socios en la lista independentista elevan también el tono de sus críticas

01 sep 2015 . Actualizado a las 09:00 h.

Artur Mas no quería pero tendrá que hacerlo. No entraba en sus planes explicar la financiación de Convergència, pero la extraña comparecencia que él mismo había forzado en el Parlamento de Cataluña para explicar una vez más las razones por las que ha convocado las elecciones del 27 de septiembre, una excusa para dar un mitin institucional, se convertirá en un interrogatorio de la oposición sobre las comisiones del 3 % que presuntamente ha cobrado su partido durante años.

La idea de Mas era convertir el debate de mañana en el Parlamento catalán en el primer gran acto de inicio de la campaña para cargar contra el Estado español y justificar su apuesta soberanista. Pero después de que la Guardia Civil irrumpiera el viernes en la sede de Convergència, en la de su fundación y en cuatro municipios gobernados por los nacionalistas, Mas se verá interpelado por la mayoría de los grupos de la Cámara por las sospechas de financiación ilegal que se ciernen sobre CDC y el que era el asunto estrella del día, el proceso hacia la independencia, quedará relegado a un segundo plano. Es el efecto bumerán de una comparecencia, que la oposición criticó con dureza porque entendía que se había diseñado como un acto de propaganda -el PP incluso anunció que no acudiría-, pero que ahora esperan como agua de mayo para intentar sacar los colores a Mas y denunciar la maniobra de distracción que, a su juicio, es la candidatura unitaria de los secesionistas en Junts pel Sí.

PSC, PP, Iniciativa y Ciudadanos reclamaron ayer en la Cámara catalana que el presidente dé explicaciones en sede parlamentaria sobre las comisiones del 3 %, ya sea a través de una ampliación del orden del día o mediante una comparecencia específica. Convergència descartó ambas posibilidades, pero aceptó que Mas «dará cuenta de todo lo que se le pregunte». La estrategia del presidente catalán tendrá por tanto un efecto contrario al buscado a raíz de la operación policial. El plan de Junts pel Sí era focalizar la campaña únicamente en la cuestión independentista para polarizar las posiciones y darle un carácter plebiscitario a las elecciones. Pero las sospechas de corrupción han destrozado ese mensaje y ha obligado al independentismo a colocarse a la defensiva.