Marina llamó a Laura para que la acompañara porque otra amiga no pudo hacerlo

La Voz / EFE

ESPAÑA

El doble crimen de Cuenca

La autopsia confirma que las jóvenes, brutalmente golpeadas, murieron asfixiadas. Sergio Morate se declara inocente

15 ago 2015 . Actualizado a las 12:48 h.

Marina Okarynska llamó a otra amiga para que la acompañara a casa de su exnovio, Sergio Morate, antes de pedírselo a Laura, con la que finalmente acudió a encontrarse con su presunto asesino. Así lo han indicado fuentes del entorno de las amigas de las dos chicas asesinadas, que han destacado el carácter alegre y extravertido tanto de Marina Okarynska, de 26 años, como de Laura del Hoyo, de 24 años, a las que supuestamente mató Morate.

Tanto las amigas como otras personas que la conocían, han comentado que Laura del Hoyo era una chica alegre y muy trabajadora, que se había ganado la vida trabajando como dependienta en tiendas y en comercios y cuya aspiración era ser peluquera profesional. Estas cualidades también se las atribuyen sus conocidos a Marina Okarinska, de origen ucraniano, que llegó a Cuenca hace diez años y era conocida por haber trabajado en varios establecimientos hosteleros, como la pastelería Ruiz, situada en la calle Carretería, la principal vía del centro de la ciudad, o El Secreto de la Catedral, un popular restaurante del casco histórico. Esta misma mañana, a las puertas de la iglesia de San Esteban, donde se ha celebrado su funeral, unas clientas de la pastelería Ruiz la han definido como «una chica muy maja».

Las dos jóvenes asesinadas eran amigas desde hace años y de hecho, hace dos semanas, Marina fue a Xirivella (Valencia), donde ha estado viviendo un tiempo Laura, para pasar unos días con su amiga. De esa visita son las fotos que aparecían en su perfil de las redes sociales y que han sido utilizadas para los carteles que se han distribuido mientras han sido buscadas, después de que desaparecieran el jueves de la pasada semana.

Ese día, las dos fueron a buscar unas cosas de Marina a casa de su exnovio, ya que la pareja había roto la relación hace cinco meses. Allí fueron supuestamente asesinadas por Sergio Morate. Tras matarlas, enterró sus cuerpos en el paraje del nacimiento del río Huécar, en el término municipal de Palomera, un pueblecito situado en las cercanías de Cuenca donde la familia del presunto asesino tiene una casa.

Vecinos de Palomera han comentado que Sergio ha pasado mucho tiempo en el pueblo, sobre todo cuando era un niño, porque vivía allí una de sus abuelas. Estos vecinos han calificado a la familia del presunto asesino como «unas personas extraordinarias», una apreciación en la que coinciden muchos conquenses, donde hay bastante conocimiento mutuo entre las personas al ser una ciudad pequeña. Señalan que Sergio era un niño inquieto, pero aseguran que nunca hubieran pensado que podía llegar a cometer una atrocidad como esta.

Detenido en Rumanía

Sergio Morate, el principal sospechoso del crimen, fue detenido este jueves en Rumanía, adonde llegó conduciendo el vehículo Seat Ibiza con el que se fugó de España, según fuentes policiales. Morate ya había sido detectado cuando cruzó la frontera francesa en Portbou, Gerona. La policía tenía constancia de sus movimientos gracias a la señal emitida por su teléfono móvil.

Un tribunal del norte de Rumanía decidirá este viernes sobre su extradición. «La Corte de Apelación de Timisioara, que dispone de todas las medidas legales para la entrega del presunto asesino a las autoridades españolas, decidirá a lo largo de este día sobre su extradición», explicó por teléfono la portavoz de la Policía de la provincia de Timis, Mirela Draghicioiu. La funcionaria aclaró además que, junto con el presunto asesino español, se detuvo solo a un ciudadano rumano por supuesta complicidad y no a dos como se había informado inicialmente.

Además, las fuerzas de seguridad de este país han retenido el coche con el que Sergio Morate viajó desde España al norte de Rumanía. El presunto asesino podría haberse dirigido a Rumanía por la amistad que tenía con un hombre que conoció durante su estancia en la cárcel, que vive en la ciudad de Lugoj. Allí, tras la petición de las autoridades españolas, la policía rumana montó un operativo que llevó al arresto del joven y de otros dos rumanos cuando salían de una vivienda.