Mejora la aceptación de la comunidad musulmana en España

Un informe concluye que, en todo caso, todavía persisten «tópicos» y un cierto porcentaje de la población y de los poderes públicos a los que no les gusta su visibilidad

Un imán se dirige a cientos de musulmanes residentes en Vitoria durante el rito de comienzo del Eid-al-Fitr.
Un imán se dirige a cientos de musulmanes residentes en Vitoria durante el rito de comienzo del Eid-al-Fitr.

Madrid

La aceptación de la presencia de musulmanes en la sociedad española se ha generalizado, aunque persisten «tópicos» y un cierto porcentaje de la población y de los poderes públicos a los que no les gusta su visibilidad, según concluye el Informe Anual 2014 del Observatorio Andalusí y la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE).

«El clima social se ha ido calmando, con la salvedad de un cierto porcentaje de población y de algunos cargos políticos buscando excusarse ante la denegación de prestación de servicios públicos», apunta el estudio, que constata cómo la sociedad española, en general, «acepta la presencia musulmana con normalidad».

En todo caso, los autores del estudio observan que aún perviven «tópicos, prejuicios e ideas negativas bastante asentadas» en la sociedad sobre los musulmanes que son «repetidas y autoafirmadas» aunque no se correspondan con la actitud de sus vecinos que profesan esta religión. Por ello, afirman que aún queda un trabajo «importante» por hacer de cara a la normalización.

Clase de religión

Entre otros temas, el informe desgrana la situación de los alumnos musulmanes y critica que «continúan sin tener los mismos derechos que sus compañeros de clase católicos» en los colegios e institutos públicos y concertados. Además, denuncia que algunas administraciones «a sabiendas y cómplices, ocultan la información de las solicitudes de enseñanza religiosa islámica».

Concretamente, estiman que en España hay 275.324 niños y jóvenes (40% españoles y 60% de otra nacionalidad) y que sería necesario contratar a 400 profesores en Baleares, Cataluña, La Rioja, Madrid, Murcia, Comunidad Valenciana y la provincia de Toledo.

Atendiendo a las fiestas islámicas, dicen que, aunque no se ponen impedimentos para el disfrute de las mismas a los niños, al reincorporarse a clase se encuentran con trabajo atrasado y con la «inhibición» de los profesores.

Asimismo, subrayan que los horarios de los centros de enseñanza y de trabajo «no tienen en cuenta el horario de la zalá del viernes del musulmán» lo que, según señalan, «produce una cierta coacción implícita o explícita al alumno y al trabajador a que incumpla el día de precepto».

«Incompresión» ante el nicab

En cuanto al uso del nicab -velo que cubre el rostro excepto los ojos-, los musulmanes denuncian que algunos partidos, «por motivos electoralistas» pretenden «excluir» a estas mujeres prohibiendo su libertad de movimientos. Además, observan que aunque en la sociedad «no se detectan las anteriores miradas de desprecio y hostilidad», persiste «la incomprensión» ante la vocación de las sores muslimas de semiclausura. También critican que son rechazadas en puestos de trabajo de cara al público, quedando relegadas a las trastiendas, almacenes, cocinas y talleres.

En cuanto a los enterramientos de personas musulmanas, aunque el informe muestra que se detectan «avances», constata que tampoco se puede enterrar con normalidad y que quedan «muchísimos municipios sin cubrir este servicio fúnebre, incluido Madrid».

Por su parte, la apertura de templos islámicos, según apuntan los autores, «está envuelta, en algunas localidades, en polémicas, oposición y hostilidad islamófoba, con trabas y exigencias administrativas inauditas, como son la exigencia de aforo o el destierro al extrarradio».

Terrorismo islamista

Atendiendo al seguimiento informativo de la actualidad internacional, señalan que algunos trabajos Ícrean una opinión negativa sobre el Islam y los muslimes» y piden «no confundir la historia sagrada con quien la esgrime para manipular, captar o coaccionar» y diferenciar a los terroristas «de los musulmanes de bien y del Islam».

Concretamente, explican algunos términos como salafistas -que «toman como ejemplo a los primeros discípulos y primeras comunidades religiosas, como ocurre en otras religiones»- y advierten de que algunos grupos ultraderechistas utilizan sus citas e ideas para «manipular».

También consideran «absolutamente injusto» que se «demonice» a los grupos de apostolado islámico o grupos de tabligh «solo por la prevención de que pudiera haber una célula terrorista disfrazada de grupo de apostolado piadoso como tapadera».

Asimismo, aclaran que la Sharia o derecho canónico islámico actualmente comprende el ámbito de matrimonios, divorcios y herencias y no ha de confundirse con «códigos penales de la antigüedad que aplica arbitrariamente algún señor de la guerra para gobernar bajo el terror».

El informe también recoge ejemplos de diálogo interreligioso, de diálogo político-religioso y buenas prácticas realizadas durante el año 2014 como visitas de alumnos a mezquitas o charlas como la organizada por la Comunidad Islámica de Manresa (Barcelona) para prevenir y detectar la violencia en el hogar.

En España residen más de 1,8 millones de musulmanes (40% españoles, 40% marroquíes y 20% de otra nacionalidad). Además, al finalizar 2014 había registradas hasta 1.412 entidades musulmanas con 1.350 comunidades, la mayoría con mezquita en locales habilitados al culto y solo algo más de una docena en edificios de nueva planta. Asimismo, había 24 cementerios o parcelas en cementerios municipales, un número, según la comunidad musulmana, »insuficiente« para atender sus necesidades.

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