Rajoy acelera la elaboración de los Presupuestos para abrir la campaña

Méndez de Vigo llega a Educación para buscar «puntos de encuentro»


madrid / colpisa

Los ministerios trabajan ya en la elaboración de los Presupuestos del próximo año, mientras a medio camino entre la Moncloa y la sede del PP, Jorge Moragas, la mano derecha del presidente en el Gobierno y el partido, comienza a diseñar la estrategia electoral para los comicios generales que acabará por determinar el momento de presentarlos.

«Todo está abierto», advertía esta semana el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro. Tan abierta está la posibilidad de jugar con la fecha de las elecciones, como la opción de acelerar los tiempos para que las cuentas del 2016 puedan ser, además de aprobadas por el Consejo de Ministros, tramitadas en las Cortes antes de que Mariano Rajoy disuelva las cámaras. En la recta final de la legislatura nada se escapa del cálculo electoral y la decisión última está en manos del jefe del Ejecutivo, lo que no ha hecho más que alimentar las especulaciones.

La ley establece como fecha límite el 30 de septiembre para que el Gobierno entregue en el Congreso el proyecto con las cuentas para el ejercicio siguiente. Y hasta ahora, nada llevaba a pensar en una alteración del «calendario acostumbrado», como lo definió ayer la vicepresidenta del Gobierno. En el Ejecutivo se daban por satisfechos con cumplir con la norma y dejar planteados los presupuestos antes de la apertura de las urnas en aras de la «estabilidad», la «seriedad», y para evitar «perder la confianza que tanto ha costado ganar». En las últimas jornadas, sin embargo, el mensaje gubernamental ha comenzado a virar.

Además de la presentación, en los ministerios se especula con que el proyecto se cierre en julio, de manera que esté listo para pasar después por el Congreso y el Senado y ser aprobado definitivamente. Esta previsión obligaría a habilitar agosto para el trabajo en la Cámara baja. Y en ese caso, las elecciones podrían convocarse sin problemas a finales de noviembre o a principios de diciembre, como baraja el PP y no desmiente Rajoy.

Sin confirmación de ningún tipo y cuando la decisión de qué hacer aún no está tomada, en los departamentos del Gobierno se preparan para dejar el trabajo hecho en las próximas semanas. La revisión del cuadro macroeconómico y el techo de gasto con las previsiones de recaudación, que determina la elaboración de los Presupuestos, se darán a conocer tras el Consejo de Ministros del próximo viernes y, según Montoro, será entonces cuando se desvele el calendario a seguir. Fuentes ministeriales barajan que el 24 de julio las cuentas deberían estar cerradas. «Vamos a trabajar para que, cuando el presidente decida, estemos desde ya preparados para presentar los presupuestos», apuntó ayer Soraya Sáenz de Santamaría.

Algunos dirigentes del PP reflexionaban estos días sobre las ventajas e inconvenientes de acelerar la tramitación de las cuentas públicas. Nadie duda de que la elaboración de las mismas constituye un instrumento potente para el partido. Los populares pretenden convertir, de hecho, el proyecto de ley en su programa electoral. En el texto se podrán incluir partidas expansivas y compensaciones a los colectivos más afectados por la crisis, de manera que podría servir para que Rajoy se presente a las elecciones con la promesa de cambio de etapa y superación de los años de recortes y restricciones severas.

Cambio de cartera

Rajoy no estuvo pero si Sáenz de Santamaría en el acto de formalización del relevo en la cartera de Educación, donde el ministro entrante, Íñigo Méndez de Vigo, asumió su cargo con el compromiso de trabajar con «humildad», y buscando «puntos de encuentro». Méndez de Vigo recibió la cartera ministerial de manos de su antecesor, José Ignacio Wert, quien se despidió con emoción tras tres años y medio al frente de un departamento en el que reconoció haber vivido tiempos difíciles y «muchos sinsabores».

El presidente rehúsa desvelar el futuro de José Ignacio Wert

«No hay ninguna decisión tomada». El presidente del Gobierno renunció ayer a aclarar sus planes de futuro para el titular de Educación saliente, José Ignacio Wert. Mariano Rajoy dejó en el aire lo que se ha contemplado en los últimos meses, la posibilidad de que Wert sea premiado y nombrado embajador ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la misma institución en la que su futura esposa y también exnúmero dos del Ministerio de Educación, Montserrat Gomendio, es directora general. Exteriores, sin embargo, es reticente a ese nombramiento para Wert porque defiende la prevalencia de los diplomáticos para ser embajadores.

El traslado de ambos a París estaría en la causa del reemplazo del ministro y formaría parte de las «razones personales» que esgrimió ayer Rajoy para justificar el ajuste en su gabinete. «Oiga es que somos seres humanos, yo respeto las decisiones personales y punto», zanjó en la rueda de prensa tras la cumbre del Consejo Europeo.

Con este cambio se dan por cerradas las modificaciones en el Gobierno que el presidente barajó en su día tras el retroceso electoral del 24-M. Rajoy ha optado por no remodelar su equipo a pocos meses de las elecciones y por no variar ni un ápice sus políticas, algo que ayer cuestionaban algunos sectores dentro del PP, que califican de insuficientes los movimientos de Rajoy. El relevo puntual fue, sin embargo, según el jefe del Ejecutivo, fruto de un proceso de «maduración» al que puso fin ayer, a pesar de encontrarse en Bruselas. A las diez de la noche, sin comparecencia pública, y tras haber enviado el decreto vía correo electrónico al Rey, se hizo pública la decisión.

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