La UE aprueba la misión naval contra las mafias migratorias

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS | CORRESPONSAL

ESPAÑA

EMMANUEL DUNAND | Afp

El documento aprobado abre la puerta a destruir las embarcaciones en aguas territoriales de los países de partida

19 may 2015 . Actualizado a las 02:03 h.

La Unión Europea apretó ayer el botón para poner en marcha toda la maquinaria diplomática y militar que necesitará para que el Consejo de Seguridad de la ONU dé luz verde a la misión naval europea en las costas libias, bautizada como Eunavfor Med. Los 28 ministros de Exteriores y Defensa de la UE cerraron el plan definitivo para declarar la guerra a las mafias que trafican con personas y poner fin al flujo masivo de inmigrantes en el sur del Mediterráneo. Su cuartel general estará en Roma y será comandada por el contraalmirante italiano Enrico Credendino. La misión se lanzará por mar y aire, y contempla de forma implícita el bombardeo de buques y bases de los traficantes en tierra.

Se desarrollará en tres fases a lo largo de catorce meses y tendrán un coste de 11,82 millones de euros. El primer paso será el seguimiento marítimo y aéreo de las barcos que emplean los criminales. El objetivo es detenerlos antes de que embarquen inmigrantes en los puertos libios para partir hacia Italia. Una vez identificados, las unidades militares desplegadas procederán a la captura y abordaje de los navíos y la intervención de los activos en tierra, que serán «inutilizados». El término es lo suficientemente ambiguo para abrir las puertas a los bombardeos. Nadie quiere hablar explícitamente de ello. Tampoco de la «destrucción» de los barcos, como se planteaba inicialmente. El recelo de última hora coincide con el temor a que Rusia vete la iniciativa en el Consejo de Seguridad las Naciones Unidas, si percibe un atisbo de incursión militar en Libia o si la OTAN se excede en sus labores de «colaboración».

La Unión Europea necesita el aval de la ONU o el visto bueno del Gobierno libio legítimo para la segunda y tercera fase de las operaciones. Ante el riesgo de no contar con el mandato internacional, la diplomacia europea apremia a los bandos enfrentados en la guerra civil libia para formar un Gobierno de unidad nacional al que puedan solicitar legalmente una intervención.

Participación de España

España ofrece a la misión un buque de acción marítima (BAM) equipado con un helicóptero y un avión de reconocimiento, recursos utilizados en la operación Atalanta. Los ministros de Exteriores preparan el operativo para inaugurar la misión en la cumbre del 22 de junio. Todo a la espera de la luz verde de las ONU.

Casi todas las líneas están claras, a excepción de cuál será el destino de las personas a bordo de los barcos interceptados en alta mar. García Margallo pidió ayer que se clarifique esta cuestión antes de poner en marcha la misión. El secretario de Estado francés, Harlem Desir, propuso devolverlos a tierra: «Primero hay que salvar a las personas que están a bordo. Si hace falta, llevarlas al puerto de partida».

La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, es tajante: «No habrá devoluciones en caliente».

García Margallo rechaza las cuotas de reparto: «España ya ha hecho un esfuerzo gigantesco»

Los ministros de Exteriores de la Unión Europea aprovecharon la cita de ayer para lanzar más dardos a la propuesta de cuotas para el reparto de refugiados que propuso la Comisión Europea la pasada semana. El titular español, García Margallo, dejó claro que no apoyará la propuesta y que no colaborará en el reparto de refugiados a menos que sea «proporcionado, justo y realista».

En su defensa argumenta que «España ya ha hecho un esfuerzo gigantesco» en los últimos tiempos. Considera que hay que tener en cuenta su programa de integración de inmigrantes durante los años de bonanza económica y el control de fronteras desde Marruecos, Mauritania y Senegal que «ha redundado en beneficio de toda la UE». España rechaza el sistema de cálculo que se ha seguido para fijar las cuotas y que da más peso a criterios como el Producto Interior Bruto del país (40 %) o la población (40 %) frente a las cifras de desempleo (10 %) y esfuerzo de acogida previo (10 %). «La tasa de paro es capital para tener en cuenta la capacidad de un país de integrar en condiciones de dignidad (?) Hay que ver cuál es la capacidad de absorción real. No puedes comprometerte a integrar inmigrantes a los que no puedes dar trabajo», explicó Margallo. España teme que la propuesta final le asigne más del 9,1 % de absorción de refugiados ante la probable renuncia del Reino Unido, Irlanda y Dinamarca, ya que sus tratados les exoneran. «No es regatear, se trata de no crear falsas expectativas», defendió el ministro.