El presidente de Airbus España irá en un vuelo de prueba para disipar recelos

La Bolsa castiga a la compañía con una caída de sus acciones del 1,9 %


Madrid / Colpisa

Airbus no cambiará su agenda por el accidente en Sevilla y hoy retomará en su sede de Toulouse (Francia) los vuelos de prueba del A400M, el modelo que se estrelló el sábado. El fabricante europeo mantiene su objetivo de entregar catorce aparatos este año. De hecho, veinte ya están en la línea de ensamble final y Airbus no va a modificar sus planes, según sus responsables.

La compañía internacional se volcó ayer en intentar convencer a sus clientes de que el accidente del sábado no puede echar por tierra un programa de 31.000 millones. No, al menos, hasta que se sepa por qué se estrelló.

El gesto en busca de la confianza perdida en los terrenos de labranzas de Sevilla no pudo ser más elocuente. El presidente de Airbus España, Fernando Alonso, no solo anunció que hoy o mañana el A400M volverá a volar en el cielo francés, sino que, además, él mismo se subirá en el aparato. «Es para demostrar la confianza que tengo en este avión que asegurará el futuro de las capacidades de transporte de la fuerzas aéreas», explicó, antes de insistir que la compañía mantiene intacta su esperanza en el proyecto.

Alonso, en una muy medida declaración leída en Sevilla, aseguró que Airbus colaborará con la comisión de investigación del siniestro, que presidirán los ministerios de Fomento y Defensa, aportando «toda la información y transparencia necesaria», si bien adelantó que Airbus mantiene «estrictos y rigurosos protocolos» de seguridad.

El presidente de la compañía no aventuró cuáles pudieron ser las causas del accidente. El accidente -según fuentes de Defensa- ha provocado una importante desazón en el Ejecutivo, conscientes de la importancia que de países como Alemania, el Reino Unido, Turquía y Malasia hayan inmovilizado sus aparatos. El propio titular de Exteriores, José Manuel García-Margallo, recordó que Airbus da trabajo en España a 50.000 personas.

Y es que las consecuencias ya llegaron ayer a la Bolsa, en Madrid y en París. El grupo Airbus perdió un 2,07 %, el mayor descenso de los valores del índice selectivo de ese mercado en Francia, y un 1, 9 % en España. En algunos momentos de la jornada, las acciones llegaron a perder más de un 6 %. Este retroceso rompe con la evolución que había tenido desde comienzos de año. En el caso de Boeing, su principal competidor, registró una subida del 0,50 % en la Bolsa de Nueva York, donde cotiza.

El último susto bursátil que se había llevado Airbus fue el 23 de marzo, cuando el avión de Germanwings se estrelló en Los Alpes y sus acciones cedieron casi un 5 %.

Cautelas extremas

La vicepresidenta Sáenz de Santamaría también se mostró cauta y ya avisó de que no va a haber conclusiones provisionales porque España se juega mucho. En esa línea, nadie en Defensa ni en Fomento estuvo dispuesto a confirmar las afirmaciones del semanario alemán Der Spiegel, según el cual «justo después de despegar varios propulsores del avión tuvieron problemas». El periódico cita las supuestas declaraciones de un superviviente que fueron hechas públicas tras una reunión de ministros de Defensa europeos. Esa versión coincidiría con que la puesta a punto de turbopropulsores gigantes (con hélices de más cinco metros de diámetro) fue uno de los principales motivos de los retrasos en la fabricación del modelo.

Más allá de especulaciones, la Guardia Civil concluyó ayer la investigación y entregó su atestado en el juzgado, donde están las dos cajas negras del avión.

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