La habilidad del piloto coruñés evitó una tragedia mayor en Sevilla

Con «sangre fría» sorteó una nave de Coca-Cola llena de trabajadores y un polígono aeroespacial, estrellando el avión militar contra un patatal


Redacción / La Voz

El accidente de aviación ocurrido el sábado en Sevilla podría haber sido mucho mayor de no haber intervenido el coruñés Manuel Regueiro Muñoz. Tal y como indicó a Efe el delegado sindical de CC.OO. en Airbus Sevilla Francisco Figueroa, la «sangre fría» del piloto evitó una catástrofe superior. En la deriva del vuelo esquivó una fábrica de Coca-Cola que se encontraba llena de trabajadores en ese momento. De haber estrellado ahí el avión militar A400M, la pérdida de vidas humanas se hubiera multiplicado.

Tras una concentración de duelo por los fallecidos, el representante de los trabajadores señaló que el piloto pidió aterrizar con toda normalidad en el aeropuerto de San Pablo en Sevilla. Era el último vuelo de prueba antes de ser entregado a Turquía. Sin embargo, cuando ya había terminado la ruta, aparecieron los problemas. Entonces fue cuando el piloto optó por dirigirse a un patatal del entorno de la instalación, sorteando la fábrica de Coca-Cola y el polígono aeroespacial Aerópolis.

Recuerdo en A Coruña

La muerte de Manuel Regueiro estuvo presente en la Función del Voto celebrada ayer en A Coruña. El regidor Carlos Negreira tuvo palabras de recuerdo hacia él: «Destinó parte de su vida a procurar la paz en la tierra y ahora es justo que él encuentre la paz», señaló.

También se multiplicaron las muestras de afecto en las redes sociales. Manuel Regueiro, al que todos llamaban Manu, tenía 42 años y estaba soltero. Trabajaba en Sevilla tras una amplia experiencia internacional.

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