Comienzan las declaraciones en el Supremo por los ERE mientras Díaz negocia su investidura

Podemos y Ciudadanos mantienen como condición para la reelección de la presidenta andaluza el cese de Chaves y Griñán


sevilla / colpisa

El PSOE andaluz inicia hoy el baile en busca de los apoyos que garanticen la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta de Andalucía. Tras el rechazo de PP e IU, los socialistas ponen sus ojos en Podemos y Ciudadanos, que han encarecido sus respaldos. Y es que ambos insisten en exigir la marcha de los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán por su imputación en el caso de los ERE fraudulentos, para comenzar a negociar.

Precisamente hoy el juez del Supremo Alberto Jorge Barreiro comienza la toma de declaraciones a los imputados en el caso. El jueves será el turno del senador Griñán, y el día 14, el de su antecesor, y hoy diputado Chaves.

Cuando concluyan las declaraciones se conocerán los indicios, si los hubiera, contra los aforados. La situación en que queden influirá en la negociación para la investidura de Díaz. Y es que las elecciones del 22 de marzo dieron como resultado una gran fragmentación de la Cámara autonómica, lo que obliga a forjar pactos para formar gobierno e incluso configurar la Mesa.

Díaz se convirtió en la única aspirante a la Presidencia. Pero nunca antes de la segunda vuelta, dado que el PP con 33 escaños, Podemos con 15, Ciudadanos con nueve, e IU con cinco, votarán en contra y los 47 diputados socialistas no llegan a la mayoría absoluta para sacar adelante la investidura en primera ronda. Las primeras estrategias se apreciarán el 16 de abril, cuando se configure el Parlamento y su presidente. A partir de entonces, Díaz dispone de dos meses para ser investida. Si no logra el respaldo por mayoría simple tendrá que convocar a las urnas, lo que nadie desea. Su aspiración es resolver el asunto lo antes posible. De ahí que el PSOE-A exprese su disposición a un «diálogo sin límites» o incluso asegure que algunas de las propuestas de la oposición son «asumibles».

El objetivo es la abstención de Podemos y Ciudadanos, dado que el PSOE-A necesita que los noes sumen menos que sus 47 síes. Para Albert Rivera, la dimisión de Griñán y Chaves sería una «oportunidad» de romper con el pasado y sustentar la negociación. En la misma línea, Iglesias recordó ayer que las tres exigencias de Teresa Rodríguez son innegociables (dimisión de Chaves y Griñán, reducción de altos cargos y no operar con bancos que ejecuten desahucios).

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