El PSOE resiste, pero el bipartidismo se resiente con Podemos y Ciudadanos

Los populares se hunden al perder medio millón de votos, el partido de Pablo Iglesias irrumpe como tercera fuerza y Ciudadanos se convierte en la pieza clave para el Gobierno


sevilla / enviada especial

El viento del sur resiste a los vientos de cambio. El PSOE aguanta de forma numantina en su feudo histórico, Andalucía. Susana Díaz apostó por adelantar las elecciones. Y ganó. Mantiene los 47 diputados que había cosechado José Antonio Griñán en el 2012, pero logrando la victoria, la primera de una mujer en esta comunidad. Se queda a ocho escaños de la mayoría absoluta, que no entraba en ninguna de las previsiones. Ha conseguido que el avance de Podemos, tercera fuerza con 15 escaños, no sea a su costa. Y que la irrupción de Ciudadanos, con 9, tampoco le afecte. Las víctimas de la fragmentación han sido el PP e IU. Los populares, ganadores de las autonómicas andaluzas en el 2012 con 50 diputados, pierden 17 y se dejan por el camino más de medio millón de votos. IU cede más de la mitad y se queda con 5. Aunque el río desemboque en el mismo mar de siempre, las aguas están agitadas en el comienzo del ciclo electoral que vivirá España en el 2015. El bipartidismo no está hundido, pero se resiente.

A Díaz le basta con Ciudadanos. La formación de Albert Rivera tiene la llave. Reacios a formar Gobierno con los socialistas, Ciudadanos abre un escenario de pactos puntuales y previsiblemente será el gendarme de San Telmo. Pero, como le sucedió a Podemos en las europeas, entra en la batalla política española. Ya es algo más que un partido de oposición en Cataluña. Y eso supone un problema para el PP. La bofetada que llega del centro derecha.

Génova y Ferraz

La líder del PSOE andaluz ha usado las urnas como un cortafuegos para frenar la carrera de Podemos. Adelantó las elecciones para reducir la hemorragia antes de que la nueva formación ampliara su infraestructura en Andalucía. Curiosamente, su triunfo proyecta sombras al mismo tiempo sobre Génova y Ferraz. Mariano Rajoy deberá gestionar la debacle de su partido. El PP, que gobierna en todas las capitales de provincia andaluzas, solo ha ganado en la provincia de Almería. Juan Manuel Moreno ni siquiera ha podido conservar Málaga, donde partía como cabeza de lista. Es el resultado de una combinación entre un candidato de perfil bajo y la innegable erosión del Gobierno central. Por algo el alcalde de Sevilla, el popular Juan Ignacio Zoido, apenas se dejó ver por la campaña.

Pero Pedro Sánchez también deberá seguir conviviendo con el liderazgo de Susana Díaz. Queda en stand by esa bicefalia oficiosa del PSOE que se ha evidenciado en los dos actos de campaña que han compartido los dos políticos.

Los socialistas no han pagado cara la subida de Podemos, que ha pasado con nota su primera cita electoral doméstica. Demuestra que su éxito en las europeas, con cinco escaños, no era un espejismo, una extravagancia puntual del electorado. Y que el lleno del velódromo de Dos Hermanas tenía su razón de ser. Ha partido por la mitad los apoyos de IU, que fue un partido clave para gobernar la Junta y ahora solo es la quinta fuerza.

El nuevo escenario deja totalmente fuera de juego a UPyD, sin presencia en el Parlamento. Las nuevas alternativas por el cambio han adelantado por la derecha y por la izquierda.

Juan Manuel Sánchez Gordillo recibe un tirón de orejas en Marinaleda tras prestar su apoyo a Podemos. Porque IU gana en este municipio sevillano con un 43 % .

La primera hoja del calendario electoral ha caído. Quedan dos meses para las municipales y las autonómicas de trece comunidades. Seis meses para las catalanas. Y las generales llaman a las puertas.

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