Susana Díaz pone el cierre desafiando a Rajoy y sin guiños a Pedro Sánchez

«A esta Andalucía no la para nadie», dijo en alusión al jefe del Gobierno

Susana Díaz acaparó todo el protagonismo y Pedro Sánchez quedó en segundo plano.
Susana Díaz acaparó todo el protagonismo y Pedro Sánchez quedó en segundo plano.

Sevilla / Enviada Especial

Marea verde en la grada. Marea encendida. «¡Presidenta, presidenta!». Más presidenta que presidente. Mucha más Susana Díaz que Pedro Sánchez. A la candidata socialista se le quedó corto el pabellón deportivo de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla. Unas cinco mil personas acudieron al acto de cierre de campaña. Fue, de nuevo, un mitin asimétrico. En los discursos, el dilema que se le presentaba a los votantes no parecía optar entre Susana Díaz y el popular Juan Manuel Moreno. Apenas se planteaba la batalla Sánchez versus Mariano Rajoy. El estribillo fue Susana contra el PP, contra la derecha. «A esta Andalucía no la para nadie. Ni Rajoy ni nadie», gritó.

Los partidos tiraron de sus líderes nacionales para el esprint final andaluz. Desde Mariano Rajoy, también en Sevilla, a Pablo Iglesias, en Dos Hermanas. Aunque el número uno de Ferraz parece asumir que en el sur es el número dos. El secretario general del PSOE se declaró «orgulloso de Susana» y seguro «de una victoria aplastante». Sánchez fue desgranando medidas aplicadas por la Junta socialista frente a las políticas del Gobierno de Rajoy. Susana como ejemplo frente a «la derecha del dolor».

Pero ella sigue sin entrar en el juego de plantear Andalucía como el inicio de la reconquista de la Moncloa. Andalucía fue su palabra más repetida. La chispa para los aplausos, que la acompañaron en más de quince ocasiones. «La derecha no siente esta tierra, no siente Andalucía». «Este año va a ser un buen año para Andalucía». «Llevo el orgullo de la bandera, de Andalucía». Fueron los momentos más jaleados junto con su promesa de blindar la sanidad pública y de aplicar la ley de dependencia. Para Pedro Sánchez, pocos guiños, un breve agradecimiento «al secretario general». Fueron más generosos los teloneros, que sí repitieron «la que nos lleva cayendo encima, Pedro; lo que nos han dicho, Pedro». Pero también le pidieron que tomara nota de Andalucía.

Los orígenes

Susana Díaz volvió a recurrir a sus orígenes humildes, recordó que es la primera de su familia que logró ir a la universidad y que eso le permite entender cosas que otros no pueden, porque están «en el calor de sus despachos». Dijo que cuando se vaya volverá a su casa de siempre para cuidar a su hijo. Explicó que no llevaría alforjas. Porque admitió que el reto es volver a contar con la confianza de la gente. «La militancia de base, los militantes, los que nos han acompañado, los que están aquí, los que se han quedado fuera». Otro de los estribillos repetidos por todos. El PSOE y intención de retomar la calle. Esa confesión implícita de haberla creído perdida por momentos.

Sánchez no dio mordiscos solo al PP. También lanzó dardos «a los nuevos». Podemos. «A esos que dicen que no hay derecha ni izquierda. A esos que dicen que hay arriba y abajo, pero a los que pillan haciendo cosas como los de arriba», espetó. Reivindicó el «orgullo histórico de ser socialista».

«Quedan cuarenta y ocho horas para que gane nuestra tierra. Para que gane nuestra Andalucía. No le tengo miedo a nada», repetía con pasión Díaz cuando estaba a punto de finalizar el acto. Y la frase parecía ir un poco más allá del escenario político andaluz.

El espíritu de Felipe y Guerra planea por Sevilla

«Nos vamos a ver a Susanita». Buses y más buses. En Andalucía, el PSOE tiene esa capacidad de movilización que exhibe el PP en Galicia. Los oyentes de mitin de bocata y Fanta reventaron el pabellón. Tomaron la grada. La zona teóricamente reservada para la prensa. Hasta la terraza. El cuadrilátero en el que montaron el atril para las intervenciones se fue rediseñando a medida que llegaba más gente.

Militantes y simpatizantes entregados que silbaron a gusto cuando Pedro Sánchez criticó a Cristóbal Montoro, que se llevó los adjetivos más sonrojantes de la noche, o cuando Susana Díaz cargó contra Rajoy y su «romería de ministros y ministras que se acuerdan ahora de Andalucía» y de que esta comunidad es importante. «¿Ahora te das cuenta hijo?», le dijo. Y aplaudieron cuando el secretario general recordó «a dos gigantes de la política andaluza», a Felipe González y a Alfonso Guerra. Incluso se escuchó en la grada algún que otro «Felipe, Felipe» que se fue diluyendo. Como diría la candidata, ayer estaban a otra cosa.

La parroquia fue bastante generosa con el líder socialista. Varias veces gritó «presidente, presidente». Le cayó algún que otro «guapo», todo un clásico ya para este político. Y buscó su foto. Pero también la de Susana Díaz, la estrella de la fiesta sin ninguna duda. Aunque alguno no podía disimular el morbo de ver a Díaz y Sánchez abrazados y sonrientes, pareciendo decir aquel «dientes, dientes» que hizo famoso Isabel Pantoja.

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