La Tacita se ve medio vacía

Cádiz fue un polo económico: astilleros, militares y pesca. Hoy el paro azota la provincia, con un 42 %, y muchas instalaciones parecen arqueología industrial


Cádiz / Enviada Especial

Cuentan en los bares que antes los militares y los trabajadores del naval se peleaban por pagar. Cuentan también que ahora eso no pasa. Hubo un tiempo en el que la bahía de Cádiz era un hervidero. Fragatas, petroleros, gaseros y barcos de pesca. Ejército y astilleros; armadores y marineros. La Tabacalera. La Tacita de Plata estaba a rebosar. Pero hoy se ve medio vacía. En este Ferrol del sur la crisis también toca hueso. La provincia gaditana es el epicentro del paro, con un 42 % de desempleo. Un arma electoral de doble filo. El PSOE ha tenido siempre la manija autonómica y el PP gobierna ahora a ambos lados del puente: los 121.739 vecinos de Cádiz y los 96.335 de San Fernando.

«Mira Navantia, no se ve ningún barco». Pedro García, de 67 años, vive en San Fernando. Se estableció aquí en el 83. «De Ferrol a muerte», llegó como militar. Todavía recuerda el esplendor de los setenta. «Había una flota enorme y un 70 % de los armadores y de la dotación de los barcos eran gallegos», cuenta. Como Elías Pousada, que vino de Marín como mecánico en el 35 y que ahora, a los 80 años, descansa en el bar de la familia, «donde se nota la cosa de la crisis». Recuerdan cuando las freidurías eran gallegas y los ultramarinos, cántabros.

Hoy el pescado brilla en el mercado municipal. Pero faltan pescadores. Y también compradores. La renta bruta per cápita en la provincia de Cádiz es 7.006 euros, el 71,5 % de la media nacional, una de las más bajas de España. Así no siempre es fácil colocar el solomillo del mar. Lomos de atún rojo a más 27 euros el kilo. Oro en la plaza. Por eso en Tarifa, los trabajadores de la almadraba protestan para que se amplíe la cuota. Quieren veinte toneladas más.

El inicio del declive

¿Cuándo empezó a torcerse la Tacita? «Yo creo que fue a mediados de los ochenta cuando empezó a decaer la cosa», dice Pedro. La comparación con Ferrol es inevitable. El mismo drama enquistado. Los mismos grifos cerrados. Antes, Puerto Real paría petroleros y gaseros. De San Fernando salían embarcaciones para la Armada. Y en Cádiz se hacían reparaciones. Ahora hay más protestas que barcos nuevos. Extrabajadores de Delphi mantienen sus pancartas. En el 2007, cuando la multinacional cerró su factoría de Puerto Real dejó a 1.600 empleados en la calle y se llevó por delante más de dos mil puestos indirectos. Los exempleados reclaman ayudas que fueron aprobadas hace años por la Junta de Andalucía.

La industria de los astilleros vuelca ahora sus esperanzas en el sector eólico marino. «Yo es que no veo salida fácil», dice José Jiménez. Es parado de larga duración. Camina sin prisa por la calle Barbate. Confiesa que casi ni se acuerda de la última vez que salió a trabajar. Estaba en una empresa auxiliar del naval. Ahora la familia vive de la pensión del abuelo. «Tengo suerte, aquí hay gente de treinta y tantos años que no han llegado a trabajar», dice.

«Se ve gente paseando sin hacer nada, en bandadas. En Ferrol los llamamos estorninos», dice Pedro. Él mismo trabajó en una firma que daba servicio de mantenimiento a la Armada. Vio cómo el importe de los contratos se fue reduciendo. Algunos al 30 %.

El Arsenal de la Carraca es el retrato del declive del peso del Ejército en la bahía. Llegó a ser una pequeña ciudad. Su cine, su supermercado, su escuela. Servicios para unas 3.000 personas. Hoy languidece. Edificios cerrados, desconchados. Tristes patrulleras esperando turno para el desguace.

Muchos apuntan a que en la bahía reina la economía sumergida. Dicen que hay mucho chapú (chapuzas) y que los portales amanecen alfombrados de papelitos que ofrecen trabajillos en negro. Pero lo cierto es que el único lugar donde crecen con vigor los brotes verdes es en las chirigotas.

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