Oleguer Pujol: «No tengo 3.000 millones»

El hijo del expresidente de la Generalitat admite que recibió 60 millones de pesetas del legado de su abuelo y cree que sus hermanos también tuvieron su parte


El hijo del expresidente de la Generalitat Oleguer Pujol Ferrusola ha defendido este lunes su trabajo como gestor inmobiliario y ha negado tener «3.000 millones de euros», en alusión explícita a algunas informaciones que han apuntado que disponía de este dinero. 

En su comparecencia en la comisión de investigación del caso Pujol en el Parlament, ha esgrimido una auditoría de Deloitte a su empresa para demostrar que su aportación de capital fue de poco más de un millón de euros: «No tengo tres mil millones. Mucho de lo que se ha dicho es falso». Además, ha explicado que en el año 1990 recibió unos 60 millones de pesetas del legado de su abuelo Florenci Pujol, una cantidad que cree que le fue entregada a todos sus hermanos. Sin embargo, Oleguer Pujol precisó que este último dato no lo sabe con seguridad«Entiendo que sí», ha respondido en la comisión del Parlament sobre fraude al preguntarle Oriol Amorós (ERC) si todos sus hermanos recibieron la misma parte del legado; sin embargo, al repreguntarle por qué Oriol Pujol dijo hace una semana en el Parlament que nunca había tenido fondos en el extranjero, ha contestado que él eso no lo sabe.

Pese a que ha subrayado que esa pregunta debería hacérsela a quien repartió el legado, ha reconocido que entiende que se hizo entre todos los hermanos y la esposa del expresidente de la Generalitat, Marta Ferrusola. «No sé qué han hecho ellos. Yo he invertido en un perfil muy conservador», ha detallado sobre cómo gestionó sus fondos, una cuenta que -ha dicho- se ha basado en la confianza absoluta que tiene en su hermano mayor Jordi Pujol Ferrusola -encargado de gestionar el legado del abuelo desde 1992- y en que era un dinero oculto.

Por eso, ha explicado que hasta hace poco tiempo nunca había tenido ninguna documentación, extractos bancarios y detalles de rentabilidad de esa cuenta, y ha añadido que viajaba como máximo una vez al año a Andorra para controlar los fondos. «No era un fondo con el que pensase ganar dinero. Era una reserva, un por si acaso», según él, y ha añadido que el debate ético sobre defraudar a Hacienda siempre estuvo presente aunque nunca se habló entre la familia. Ha admitido que probablemente su padre Jordi Pujol debió renunciar en 1980 al legado, ya que, una vez aceptado, «era imposible o muy difícil regularizarlo» por presidir la Generalitat.

En una declaración inicial de 45 minutos, ha asegurado que nunca ha gestionado dinero de su familia, que nunca ha hecho operaciones relevantes en Cataluña y que nunca ha trabajado para la administración pública: «Nunca he pedido la intervención de mi padre o mi hermano en temas de recalificaciones o cambios de usos». El hijo menor del expresidente ha defendido que el capital procede en su mayoría de fondos institucionales y de prestigiosos inversores extranjeros. 

Imputado por la Audiencia Nacional por fraude fiscal y blanqueo de capitales, Oleguer Pujol ha explicado que trabaja desde el año 2000 como «gestor inmobiliario y que desde entonces ha dirigido distintas operaciones con capital procedente de accionistas extranjeros y de prestigiosas sociedades de inversión, en las que sus aportaciones no superan el 0,04 %.

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