Rajoy y Sánchez abren entre reproches la carrera electoral

El presidente del Gobierno ningunea al secretario general del PSOE, que le restriega la corrupción, y choca con dureza con IU y UPyD

Celia Villalobos pillada jugando al «Candy Crush» durante una intervención de Rajoy  Un vídeo muestra a la vicepresidenta primera del Congreso jugando con su tableta mientras presidía el debate sobre el estado de la nación en ausencia del presidente Jesús Posada, que se había tomado un descanso. Villalobos asegura que estaba leyendo la prensa

Colpisa

El Debate sobre el estado de la Nación se alejó bastante de su objetivo, pero abrió una campaña electoral que durará tres meses. El diagnóstico es del portavoz de CiU a la vista del duelo que mantuvieron hoy en el Congreso el presidente del Gobierno y el líder de la oposición, cuyas intervenciones más parecieron mítines que análisis de la situación del país. Mariano Rajoy se jactó de la recuperación y Pedro Sánchez contraatacó con la corrupción. El debate, por tanto, fue imposible porque ambos contendientes partieron de planos distintos de imposible convergencia.

Los prolegómenos de la cita parlamentaria del año estaban impregnados de aroma electoral y el debate confirmó que de aquí al 24 de mayo todo será campaña. Rajoy construyó un discurso destinado a poner en valor el trabajo de su Gobierno para superar la crisis y para advertir a los tentados de castigar al PP en las urnas que si se produce un relevo en el Gobierno España volverá al pasado, en definitiva, al caos.

El jefe del Ejecutivo se mostró satisfecho consigo mismo y de su gestión, pero para no sonar demasiado fatuo aceptó que «queda mucho por hacer». Esos deberes tienen nombre: crear tres millones de empleos netos hasta 2019. Fijado este objetivo, recordó, como ha hecho en todos los debates, la herencia recibida del Gobierno socialista, y después soltó las esclusas de los datos para desparramar sobre el hemiciclo del Congreso una avalancha de cifras positivas que, a su juicio, acreditan la recuperación.

Como guinda del pastel puso sobre la mesa media docena de anuncios. Como su objetivo era «vender» su gestión, pasó como quien pisa unas ascuas sobre la corrupción, a la que dedicó minuto y medio. Pero el líder de la oposición rescató el asunto del corral y lo puso en suerte.

Sánchez hurgó una y otra vez en las andanzas de Luis Bárcenas, los «martillazos» a su ordenador para borrar las huellas de la caja B, en la presunta financiación ilegal del PP y le recordó los cariñosos mensajes telefónicos con el extesorero. «Su nombre -reprochó- está ligado inexorablemente a Bárcenas» y para marcar diferencias aseguró: «Yo soy un político limpio y ustedes no tienen vergüenza». El secretario general del PSOE no se enredó en el combate de cifras al que le invitó el presidente del Gobierno, eso quedó para el debate con Josep Anton Duran Lleida. Se limitó a denunciar que Rajoy pintó una España inexistente, sostuvo que su exposición estaba trufada de mentiras, como la del no rescate, y sintetizó la gestión de Rajoy en «tres años de destrozo descomunal».

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El presidente del Gobierno se enfadó, sobre todo por la alusión a la falta de vergüenza, y entró en el cuerpo a cuerpo en un tono por momentos faltón. Despreció las alusiones a Bárcenas y la corrupción porque son cosas de «tiquis miquis». Rajoy, en su tarea de demolición, reclamó a Sánchez «más nivel», lamentó su lenguaje izquierdista incoherente con el PSOE «moderado y sensato» de antes y lamentó que esté más preocupado por el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que por los problemas de los ciudadanos. Pero también se mostró condescendiente con su interlocutor, al que dijo «tomar más en serio que muchos de los suyos, y mi trabajo me cuesta». Resumió en tres palabras el papel de Sánchez: «Ha sido patético». Solo faltó que le mandara a casa.

El PP, según se desprende de la intervención de su líder y confirmaron fuentes parlamentarias, quiere que las próximas elecciones generales sean un duelo suyo con Podemos y que el PSOE pase a jugar un papel marginal.

De ahí el afán de Rajoy en ningunear a Sánchez, resaltar sus diferencias con Susana Díaz y mencionar como referente opositor al secretario general de Podemos a pesar de alergia a citar nombres propios. El presidente del Gobierno está convencido de que puede obtener una victoria más amplia en las próximas elecciones generales si su alternativa es Pablo Iglesias porque agrupará el voto conservador, algo que es una tarea más compleja si el oponente es el socialista Pedro Sánchez con una oferta electoral más centrista.

El PSOE, en cambio, intentó presentarse como la única alternativa de «izquierda» sensata que puede desalojar del Gobierno al PP, un partido, insistió ni se sabe cuántas veces, que está preso de la corrupción. Sánchez, a diferencia de Rajoy, ni mencionó a Iglesias, sí hablo de «la compañera» Susana Díaz, pero para anunciar que será la ganadora de las elecciones andaluzas del 22 de marzo. Además de batirse con Rajoy, el líder de la oposición, novato en estas lides, tuvo que pasar el examen ante su grupo parlamentario y obtuvo, según los comentarios de los pasillos, un aprobado lejos del sobresaliente. Aunque también hubo socialistas críticos que suspendieron a su secretario general. No entusiasmó, pero tampoco defraudó.

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Rajoy encontró algo más de sosiego con el portavoz de CiU, con el que se enzarzó en un cruce de números en el que se movió con suma comodidad.

La verdad es que el presidente del Gobierno y el diputado nacionalista no tuvieron grandes diferencias en lo económico. No así con la referencias a Cataluña que hizo Duran Lleida, que acusó a Rajoy de «negligente» por dejar que se «enquiste» el problema. «Hable de algo», espetó portavoz de CiU. El jefe del Ejecutivo dijo que está dispuesto a hablar, pero en ningún caso de la independencia, de la soberanía nacional ni de la unidad de España. Nada nuevo bajo el sol y las mismas posturas que mantienen desde el comienzo

La adrenalina volvió a dispararse con el cara a cara entre el presidente del Gobierno y el candidato de IU a la Moncloa, Alberto Garzón, quien tachó a Rajoy de «cuentacuentos» encerrado en «el búnker de la Moncloa» sin contacto con la calle y al servicio de la banca, de la troika comunitaria y de «los mafiosos» del Banco Central Europea para desarrollar unas políticas «suicidas». Rajoy, que pareció por un momento dudar si replicar al portavoz de IU, recurrió a una de sus mejores armas parlamentarias, la sorna.

Dijo desconocer a todos aquellos que, según Garzón, le dan órdenes e hizo un repaso de su propia biografía para demostrar que es un ciudadano normal y no un «hijo de papá» como le afeó Garzón. «Lástima que no haya llegado hasta contar cómo conoció a Bárcenas», respondió el portavoz de IU.

También la portavoz de UPyD, Rosa Díez, tildó de «mentiroso» al presidente del Gobierno por la descripción que hizo de España. Pero fue más lejos que nadie al exigir a Rajoy que asuma responsabilidades políticas por la corrupción. «Usted -soltó- debería haber abandonado ese banco azul (del Gobierno) el mismo día que el juez dio por probado que su partido se financió con dinero negro».

Celia Villalobos pillada jugando al «Candy Crush» durante una intervención de Rajoy  Un vídeo muestra a la vicepresidenta primera del Congreso jugando con su tableta mientras presidía el debate sobre el estado de la nación en ausencia del presidente Jesús Posada, que se había tomado un descanso. Villalobos asegura que estaba leyendo la prensa

Las promesas de Rajoy

En el Debate sobre el Estado de la Nación, el presidente del Gobierno ha anunciado varias medidas sociales. Estas son las promesas efectuadas por Mariano Rajoy:

  1. Una vez finalice la actual tarifa plana de contratos fijos, el próximo 31 de marzo, el Ejecutivo pondrá en marcha «una nueva tarifa reducida» para fomentar la contratación indefinida, que beneficiará sobre todo a los trabajadores «más vulnerables» (sin experiencia, sin formación, que llevan tiempo en el paro o en quienes se concentra en mayor medida la temporalidad y el desempleo). Consistirá en que las empresas no coticen por los primeros 500 euros del salario del trabajador contratado.
  2. Rajoy ha anunciado hoy un nuevo cheque familiar para familias monoparentales formadas por un progenitor y por dos hijos. El jefe del Ejecutivo ha recordado que en la reforma fiscal se incorporaron «cheques familiares» para familias numerosas o con ascendientes o descendientes con discapacidad, ayudas que alcanzan los 1.200 euros anuales en cada caso. Ahora se extenderá a las familias monoparentales formadas por un progenitor y dos hijos. El conjunto de beneficiarios por ese tipo de ayudas establecidas en la reforma fiscal superará el millón de personas. 
  3.  El Gobierno aprobará  un real decreto ley que dará mayores facilidades a las familias para afrontar dificultades, una norma por la que podrán lograr unareestructuración de su deuda mediante un acuerdo extrajudicial de pagos.
  4. Por último, Rajoy ha anunciado que en las próximas semanas el Consejo de Ministros estudiará una bonificación especial para la conciliación, dirigida a los trabajadores autónomos. Se trata de facilitar que puedan contratar a un trabajador en caso de tener que dedicarse al cuidado de los hijos menores de siete años o familiares en situación de dependencia.

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