La batalla por Madrid y Barcelona calienta la elecciones municipales

El resultado en las dos grandes ciudades se presenta más abierto que nunca


Madrid / La Voz

Aunque quedan todavía cuatro meses para que comience la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas del próximo 25 de mayo, los partidos han comenzado a engrasar ya sus maquinarias, conscientes de la trascendencia de esos comicios debido al vuelco político que auguran los sondeos y a que pueden suponer no solo el fin del bipartidismo a nivel nacional, sino también el freno del auge nacionalista en Cataluña y en el País Vasco. Pero si hay dos batallas que destacan por encima de todas, estas son las de las dos grandes ciudades, Madrid y Barcelona, en donde el resultado se presenta más incierto que nunca en democracia.

El PP, que lleva gobernando ininterrumpidamente en Madrid desde 1991, mantiene abierta una fuerte pugna interna para la designación del candidato. Esperanza Aguirre ha elevado la presión para ser la elegida, pero Rajoy, a pesar de conocer que es una de las mejor valoradas en unas encuestas, que incluyen a la ministra Ana Pastor, rechaza esa posibilidad. Sabe que, incluso ganado, Aguirre le crearía graves problemas. Y, por ello, ha preferido enfriar el debate. Aunque un sector del partido presiona para que la candidata sea Soraya Sáenz de Santamaría, tanto la vicepresidenta como el propio Rajoy descartan esa posibilidad, por lo que quien cuenta con más posibilidades es Cristina Cifuentes, actual delegada del Gobierno en Madrid, que tiene además con un perfil más centrista.

El PSOE ha elegido ya como candidato en Madrid al mediático tertuliano Antonio Carmona, cuyas esperanzas pasan por alcanzar un pacto con fuerzas de izquierda. La duda está en lo que hará Podemos, que aunque no se presentará con su marca, tendrá gran influencia en el resultado con la plataforma de electores a la que se sume. Juan Carlos Monedero sigue siendo la principal baza en Madrid de Podemos, que aspira a superar al PSOE y hacerse con la emblemática alcaldía con el respaldo socialista y de IU.

En Barcelona, gobernada por el PSC durante 32 años hasta que CiU logró el bastón de mando en el 2011, se augura un Ayuntamiento políticamente atomizado, en donde la sorpresa puede ser la agrupación Guanyem, liderada por la exportavoz de la plataforma antidesahucios (PAH) Ada Colau, a la que con seguridad se sumará Podemos y tal vez ICV, y que podría ser hasta primera fuerza. El actual alcalde, Xabier Trías, ya ha adelantado que estaría dispuesto a pactar con ellos, algo que se antoja difícil.

Mayorías absolutas muy difíciles

Pero también ERC muestra un extraordinaria progresión en las encuestas y ha apostado fuerte por Barcelona al designar como candidato a su portavoz en el Congreso, Alfred Bosch. Los pacto entre ERC y CiU podrían depender de que se alcance o no un acuerdo para adelantar las elecciones autonómicas. El PSOE es el gran perjudicado en los sondeos y podría pasar a ser la cuarta fuerza en la ciudad que, a través del PSC, siempre fue su emblema municipal. Su candidato, elegido en primarias, es Jaume Collboni, que pretende ofrecer una imagen renovadora.

Resulta imposible aventurar en este momento qué partido se hará con el bastón de mando de las dos grandes urbes, que suman entre ambas casi cinco millones de habitantes, pero lo que está casi garantizado es que en ninguna de las dos habrá mayoría y todo dependerá de los pactos.

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