Wall Street convirtió la tormenta inicial en un aguacero


Como si de un déja vu interminable se tratase, las bolsas europeas revivieron ayer su peor pesadilla: una nueva y devastadora crisis en la eurozona con Grecia en el centro de la tormenta. El temor a una victoria de Syriza, contrario a las políticas de austeridad y a las condiciones impuestas por la troika a cambio del rescate, removió los cimientos de las bolsas, hundiéndolas en el fango. Nada más conocerse el fracaso de Samaras y el adelanto de las elecciones, las cotizaciones cayeron a plomo en todos los parqués del Viejo Continente, empezando por el griego, que en los peores momentos del día llegó a retroceder más del 10 %, con el precio de los bonos desfondándose y su rentabilidad subiendo como la espuma. Tanto que a los títulos a diez años se les pedía más del 9 %, con la prima de riesgo por encima de los 900 puntos.

Detrás de la tormenta, el miedo de los inversores a que la llegada de Syriza al Gobierno provoque un impago de la deuda que arrastre a las economías periféricas, entre ellas a la española, y ponga en peligro al euro.

Pero luego llegó Wall Street, con nuevos récords históricos bajo el brazo. Y la tormenta de la mañana se tornó en un simple aguacero. Y el Ibex, que había llegado a retroceder un 2,5 %, redujo sus pérdidas al 0,84 %.

incertidumbre en europa

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

Wall Street convirtió la tormenta inicial en un aguacero