La dimisión más dolorosa para Rajoy

El presidente del Gobierno acudirá al debate sobre corrupción en el Congreso con un argumento más y una ministra menos


Efe

Mariano Rajoy no es muy dado a los cambios en sus equipos de confianza y, de hecho, en más de una ocasión había confesado que le gustaría acabar la legislatura con los mismos ministros que escogió tras ser elegido presidente del Gobierno. Hasta ahora, este mismo año, había tenido que prescindir de dos de ellos; uno, Miguel Arias Cañete, para que fuera cabeza de lista del PP en las elecciones europeas, y otro, Alberto Ruiz-Gallardón, porque éste decidió presentar su dimisión tras retirarse la reforma de la ley del aborto que había impulsado. Pero ninguna de esas bajas le habrá dolido tanto como la que ha protagonizado Ana Mato como ministra de Sanidad después de la última decisión del juez Pablo Ruz relacionada con el caso Gürtel.

Mato ha conocido todos los recovecos del PP en diversos puestos de su cúpula y ha sido una estrecha colaboradora tanto de José María Aznar como del propio Rajoy. Una «pata negra» del partido, según la consideraban dirigentes de esta formación, incluido su presidente. Ya en el Gobierno, Rajoy ha ido mostrando su plena confianza en ella tanto en los diversos momentos en los que las decisiones judiciales del caso Gürtel hacían que su nombre ocupara de nuevo titulares, como cuando desde la oposición se pedía su cabeza por la gestión de diversos asuntos sanitarios, entre ellos el caso de ébola detectado en España. El presidente aguantó, hizo caso omiso a esas voces y siguió contando con ella. Hasta hoy. Sigue asegurando que mantenía su confianza en Mato, pero ha considerado que su permanencia era más perjudicial que su salida.

Si ha habido un factor determinante para ello ha sido que la noticia en la que se daba cuenta de que el juez Ruz incluía a la ministra como partícipe a título lucrativo de los delitos cometidos por su exmarido, Jesús Sepúlveda, se ha conocido un día antes de un pleno del Congreso clave en materia de corrupción.

Rajoy se había comprometido a que mañana, ante el pleno, iba a defender algunas medidas que ya están en la Cámara y algunas más para hacer frente a la lacra de la corrupción. Iba a tener una intervención «potente», según se adelantaba desde la Moncloa. Pero la hipotética fortaleza de esos argumentos iban a chocar con la debilidad de una ministra hacia la que se iban a dirigir todas las miradas y todas las críticas.No faltan desde el Partido Popular los comentarios que ven demasiada casualidad en el hecho de que la decisión de Ruz se haya hecho pública la víspera de ese debate. «No hay que decir más, que cada uno piense como quiera», señalaba hoy un parlamentario del PP tras conocer la noticia.Pero públicamente, sólo se habla de respeto a las decisiones judiciales.

Rajoy acudirá pues al debate sobre la corrupción con un argumento más y una ministra menos. Ha actuado para parar las críticas, pero ha perdido a una persona de su máxima confianza. Se ha dejado en el camino a su tercer ministro, y que sea Mato, le duele especialmente.

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