El juez acusa a Granados de montar una trama criminal desde el Gobierno madrileño

Melchor Saiz-Pardo / Colpisa

ESPAÑA

BENITO ORDOÑEZ

Lo envía a prisión incondicional junto a su socio, el conseguidor David Marjaliza, por una decena de delitos

01 nov 2014 . Actualizado a las 02:30 h.

Blanqueo de capitales, pertenencia a un grupo criminal, desfalco a la Agencia Tributaria, tráfico de influencias, cohecho, malversación, prevaricación, fraude? Durante años y desde los despachos que ocupó en los Gobiernos de Esperanza Aguirre (fue consejero entre el 2004 y el 2011) y de la ejecutiva regional del PP, Francisco Granados manejó los hilos de la trama Púnica, una «organización criminal» en palabras del juez Eloy Velasco, quien ayer decretó el ingreso en prisión incondicional del exsecretario general del PP de Madrid y de su mano derecha, socio y amigo, el empresario David Marjaliza, acusados de amañar contratos públicos por más de 250 millones.

Granados llegó dispuesto a defenderse a toda costa, quizás sin saber que la Guardia Civil tiene pinchazos y documentos que le implican en el cobro de comisiones millonarias y en su participación activa con Marjaliza en una red empresarial-financiera para sacar esos fondos de España y traerlos de vuelta blanqueados.

El ex hombre de confianza de Aguirre trató de endosar, sin éxito, las cuentas en Suiza a su socio y convencer al juez y a las fiscales que todo es fruto de una confusión. Solo admitió que abrió una cuenta en el país helvético en 1996 porque su gestor financiero se cambió de banco. Explicó que en el 2000, cuando fue elegido alcalde de Valdemoro, «cedió» [sic] esa cuenta a Marjaliza (recuperando los 320.000 euros que allí tenía) porque el banco no le dejaba cancelarla sin más.