Crespo se revuelve contra la Xunta

El empresario estudia querellarse contra la conselleira de Traballo


A Coruña / la voz

Gerardo Crespo, cercado por un sumario de 25 tomos con cientos de declaraciones, grabaciones y papeles que lo colocan al frente de una trama de subvenciones que hicieron un agujero de 20 millones a las arcas públicas, no se reconoce ni en el primer párrafo. No se le saca ni un «tal vez me equivoqué ahí» o «puede que no debiera haber hecho tal cosa». Ya no es que se muestre inmaculado, es que ahora su estrategia de defensa dio un paso más. Ahora deja entrever que la policía, como los políticos, tienen la culpa de todo lo que le pasa. El miércoles se levantó y dijo que los gobernantes que antes le daban la mano, ahora «tienen mucho que callar, tienen mucho miedo». También dijo que el alcalde de su ciudad, el coruñés Carlos Negreira, «al que tanto había dado», le dio la espalda cuando supo que estaba siendo investigado. Crespo se pregunta por qué los políticos que le aprobaron tantos programas para la formación o contra el desempleo, «sin detectarme ni una sola irregularidad en 25 años», miran ahora hacia otro lado.

Y si por la mañana ponía en duda la honorabilidad del regidor, por la tarde anunciaba llamando a los medios de comunicación una querella criminal por injurias contra la conselleira de Traballo, Beatriz Mato. Por decir en el Parlamento que Crespo les había engañado a todos, al bipartito y a ellos, y también a nueve comunidades autónomas más. Se refería a que el bipartito le dio subvenciones por valor de 4.638.454 euros entre los años 2005 y 2009, y en la Xunta de Feijoo se habría llevado 3.154.509,88 euros en un período de cinco años. O a todas esas pruebas que sugieren que el empresario coruñés creó una red por toda España de asociaciones de minusválidos para captar subvenciones.

Pero llegó la tarde, y sus abogados, Ramón Sierra y Pérez-Cepeda, le aconsejaron dar marcha atrás. Pero él no lo tiene tan claro y volvió a llamar a los medios para decir que tal vez no lo haría, «pero pon que lo estoy estudiando».

«Nerviosos»

Nadie sabe con qué humos se levantará hoy Gerardo Crespo. Él dice que los políticos están nerviosos por lo que pueda decir o descubrirse.

Ya hubo uno que le respondió. El alcalde coruñés, que para nada dijo estar nervioso. Después de desvincularse de la trama de las subvenciones que se investiga en la llamada operación Zeta, el regidor señaló que «lo que aparece en el sumario es claro: que no hay ninguna conversación con él». También dijo que su gobierno no le había dado ningún contrato, «al contrario que gobiernos municipales anteriores». Dicho esto, calificó como «una relación absolutamente normal, como con cualquier otro representante vecinal», el trato que mantenía con el empresario. Para finalizar, regaló un consejo a Crespo: «Que se centre en su defensa, pues en él se ve un resentimiento por no tener adjudicaciones de este gobierno municipal».

El cambio de actitud de Crespo hacia los políticos, con los que durante 25 años se mensajeaba y se fotografiaba, fuesen del color que fuesen pese a ser «un hombre de Alianza Popular desde los 18 años», coincidió con la sesión en el Parlamento gallego en el que se habló de la trama de las subvenciones. Las palabras de unos y otros molestaron.

Asociaciones de vecinos

Como le molestará hoy al enterarse de que la Federación de Asociaciones de Vecinos de A Coruña envió una carta a los medios en la que denuncia la actitud de un hombre que fomentó varias asociaciones de vecinos «en su beneficio propio». Piden que se le juzgue con todo el peso de la ley y que los políticos que antes lo ayudaban den una explicación.

¿Y ahora qué? ¿Tirará Crespo de la manta? ¿Tiene algo de qué tirar? ¿Va de farol? ¿Sabe mucho más de lo que cuenta o pregona? Las preguntas son buenas, pero la respuestas son sencillamente imposibles.

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