España, tan fuerte que no se autodestruye

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Otto von Bismarck hizo la siguiente afirmación: «España es una nación tan fuerte que lleva siglos tratando de autodestruirse y no lo consigue. Si acabaran esos intentos de autodestrucción, volvería a ser la más importante del mundo»

26 oct 2014 . Actualizado a las 04:00 h.

Otto von Bismarck hizo la siguiente afirmación: «España es una nación tan fuerte que lleva siglos tratando de autodestruirse y no lo consigue. Si acabaran esos intentos de autodestrucción, volvería a ser la más importante del mundo». La perla la regaló Alfonso Guerra en el acto conmemorativo de los 40 años de Suresnes. El público se puso en pie a mitad de la cita y casi no la pudo acabar por la ovación.

Casi siglo y medio después de ese diagnóstico, tenemos las mismas aficiones perversas y caminamos por la cuerda floja desafiando el destino. La amenaza llega desde el independentismo catalán, con el vasco agazapado esperando acontecimientos, pero también desde dentro. La metástasis de la corrupción puede implosionar el sistema. Las tarjetas B de Caja Madrid -B de dinero negro, o B de Blesa- han colmado el vaso. En los periódicos ya no hay espacio disponible. En esta catarsis -«tangentópolis», se llamó en Italia a un proceso similar- hay materia delictiva y amoral para deprimirse todos los días. Pero, además, algunos jueces que juegan a estrellas mediáticas rivalizan para encabezar la denuncia. Llaman aparatosamente a declarar a los hijos de Pujol con registro domiciliario incluido, pero todos abandonan el juzgado sin cargos. La jueza Alaya llevaba varios días desaparecida en la prensa a cuenta de la indignación popular por lo sucedido en Caja Madrid, pero ha contraatacado relacionando a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, con los ERE fraudulentos. Parece que tiene poco sentido, porque acaba de llegar al cargo, pero la jueza ya ha recuperado los titulares y el hit-parade del azote de los corruptos.

Parece, pues, que tenemos varios problemas concatenados: el primero, el principal sin duda, intolerable, la corrupción. También el estrellato judicial de mucho ruido con pocos resultados y, desde luego, la ineficiencia del procedimiento judicial. Sobre la corrupción preguntamos al profesor Manuel Castells y nos responde desde California: «Hay mucha corrupción en todos los países, tanto da que sea Brasil como Francia, Italia o España. También en Estados Unidos, pero aquí se ha legalizado a través de los lobbies. Una empresa quiere una ley favorable y paga en Washington a los partidos. Es igual de amoral, pero la corrupción en Estados Unidos se gestiona legalmente y en el resto del mundo, corruptamente». Rotundo. Pero que la generalización mundial del problema no disimule la gravedad de los hechos en España.