Santiago Muñoz: «La independencia de Cataluña es imposible constitucionalmente»

Propone una reforma del Estatuto paralela a la constitucional con consenso


Madrid / La Voz

Autor de Informe sobre España, una obra convertida ya referente sobre la reforma del Estado, uno de los especialistas más destacados en el sistema autonómico, académico y catedrático, Santiago Muñoz Machado publica Cataluña y las demás Españas (Crítica), en el que propone una solución integradora al problema catalán.

-¿Cómo valora la consulta alternativa que plantea Artur Mas?

-Un sucedáneo de referendo es tan ilegal como el referendo mismo. Es un simulacro no democrático, sin garantías, con el que se engaña a la gente, un fraude de ley. Carece de la menor seriedad, no se puede confundir a los ciudadanos sobre su futura independencia simulando la existencia de un derecho que no existe en absoluto.

-En su libro escribe que como los sentimientos han ganado la partida a la razón resulta más difícil encontrar salidas al problema. ¿Las hay? ¿Cuáles son?

-Solo hay dos. Una que es la independencia, que es completamente imposible desde el punto de vista constitucional, pero es una solución de hecho, la de Kosovo, que no sería reconocida ni interna ni internacionalmente. No es que la Constitución no admita operaciones separatistas, es que no puede admitirlas porque no es posible reformarla para una escisión, ya que cualquier decisión que afecte a la unidad y la integridad territorial del Estado supone renunciar al Estado mismo, es el suicidio del Estado y eso la Constitución no lo permite. No es posible un referendo en que se vote la independencia. Por tanto, solo queda una solución viable que ya está inventada, dotar a Cataluña en relación a las demás Españas de un estatuto que la integre en el Estado, que reconozca sus particularidades y la ensamble bien en el conjunto.

-Pero el estatuto del 2006 fue un fracaso.

-Jugó a ser la Constitución y eso lo reprochó el Tribunal Constitucional con justicia en su sentencia. Se debería haber hecho con una reforma constitucional previa que le diera cobijo. Creo que un estatuto bien hecho con modificaciones legislativas en materias de justicia, financiación y administrativas puede dar satisfacción a algunas reivindicaciones nacionalistas. En algún momento habrá que dotar a Cataluña de una cobertura jurídica que ahora no existe porque ellos niegan su propio Estatuto y la Constitución, en la que no creen ni aplican. Tenemos un trozo muy importante del territorio en el que no hay ninguna norma jurídica objetiva que lo rija, que hace lo que le parece cuando puede, salvo cuando los recursos que vienen de Madrid les obligan a ser obedientes.

-Su fórmula, nuevo estatuto y reforma constitucional, permitiría votar a catalanes y españoles.

-La reforma del Estatuto permitiría satisfacer la pretensión de los catalanes a decidir, que siempre han ejercitado. El pueblo español también votaría la reforma constitucional para que esa decisión fuera encajable en la Constitución. Yo propongo que se haga simultáneamente en el marco de una operación pactada en la que votara el soberano, el pueblo español, y el aspirante a tener más autogobierno y otra forma de relacionarse con el Estado.

-Pero ese plan que propone no satisfaría a los nacionalistas, que ya están por la independencia.

-Ahora es bastante difícil realizarlo porque los ánimos están exacerbados y las pretensiones de los separatistas son de independencia y no de otra clase de arreglos de integración, y porque las actitudes de las partes parecen irreconciliables. El Gobierno también debería hacer propuestas y no ponerse de espaldas a la pared.

-¿Qué pasará tras el 9-N?

-Se abrirá un largo período de inestabilidad en el que no va a haber entendimiento político de ninguna clase. Vamos a tener sufrimientos, dificultades políticas de todo orden y me atrevería a prever una tensión muy importante, esperemos que no haya algaradas y otro tipo de cosas. Pero a la postre habrá que buscar una solución, habrá que dar cobertura a la relación de todas las Españas y eso hace falta enmarcarlo en un texto constitucional y en un texto estatutario. No sé cuándo, pero se hará necesariamente.

-¿Ve factible que tras las elecciones plebiscitarias el Parlamento haga una declaración unilateral de independencia?

-En el Parlamento no creo porque el Estado no tendría mas remedio que reaccionar como en 1934, y eso son palabras mayores, o aplicar las medidas constitucionales más duras, que son las del artículo 155, que pueden llevar a la supresión de la autonomía, a la suspensión del Estatuto y a la sustitución de las autoridades gubernamentales. En el marco de ese artículo cabe cualquier medida de reintegración a la unidad. Esperamos que no se llegue a eso, sería una catástrofe.

-Los partidarios de la consulta argumentan que los catalanes tienen derecho a decidir.

-Eso es una engañifa que deriva de una cosa que se ha puesto muy de moda, que es el independentismo democrático, que consiste en que cada vez que un trozo de un Estado, una población importante que tiene raíces históricas y culturales singulares, decide que quiere irse tiene derecho a hacer una votación para separarse eventualmente. Eso no es así ni puede ser así.

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