Ruiz-Gallardón dimite tras ser desautorizado por Rajoy en la reforma del aborto

El presidente del Gobierno evita una crisis amplia y entrega la cartera de Justicia a Rafael Catalá


Madrid / La Voz

El fiasco de la reforma de la ley del aborto le ha costado la carrera política. Alberto Ruiz-Gallardón no solo dimitió ayer como ministro de Justicia, sino que anunció su retirada de la política, en la que llevaba más de 30 años ininterrumpidos ocupando cargos, y el abandono de la dirección del PP. Horas antes, Mariano Rajoy había anunciado la retirada del anteproyecto aduciendo la falta de consenso para sacarlo adelante, con lo que la situación del titular de Justicia, impulsor de la ley, era ya insostenible.

El presidente del Gobierno cerró rápidamente la crisis con el nombramiento de Rafael Catalá Polo como sustituto, que tomará posesión de su cargo la próxima semana, cuando hayan concluido los viajes oficiales del rey a Nueva York para asistir a la asamblea general de la ONU, y de Rajoy a China. Catalá Polo, de 53 años, era hasta ahora número dos del Ministerio de Fomento, como secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda. Fue subsecretario de Estado de Justicia entre los años 2002 y 2004, cuando era ministro José María Michavila.

Las pullas de Gallardón

La salida de Gallardón era previsible una vez que el Gobierno había renunciado a sacar adelante su compromiso electoral de reformar la ley de interrupción del embarazo, pero a Rajoy le llega en el peor momento, en medio de la más grave crisis institucional que vive el país en décadas por el desafío soberanista de Cataluña. Ahora, Rajoy se ve obligado a afrontar su primera crisis de Gobierno, al margen del relevo técnico en el Ministerio de Agricultura forzado por la designación de Miguel Arias Cañete como cabeza de cartel del PP en las elecciones europeas.

Tras ser desautorizado de forma pública por Rajoy por la mañana, Gallardón convocó una rueda de prensa urgente en la que explicó que no se consideraba la persona adecuada para pilotar los cambios mínimos en la regulación del aborto que había anunciado el presidente. Pero Gallardón eludió asumir el fracaso en solitario y cargó veladamente no solo contra el propio Rajoy, sino contra todo el Gobierno. Aunque dijo que asumía su responsabilidad por no haber sido capaz de sacar adelante la reforma, insistió en que esta había sido un «encargo» del jefe del Ejecutivo y no era el fruto de un «documento interno» de su ministerio, sino que respondía «a la doctrina del PP, a su recurso contra la ley del 2010».

Recordó además que el anteproyecto de ley fue aprobado por el Consejo de Ministros en pleno y que, por tanto, la reforma se presentaba con la «responsabilidad solidaria» de todo el Gobierno. «Hice lo que creí que debía hacer, lo que creí honestamente que se me había encargado por quien podía hacerlo», señaló el dimitido titular de Justicia sin poder ocultar su resquemor por haber tenido que asumir en solitario las consecuencias de un cambio de criterio del presidente del Gobierno.

Dimitió la semana pasada

Ruiz-Gallardón reveló que presentó su dimisión a Rajoy el pasado viernes, pero no quiso hacerla efectiva hasta dejar listos los recursos de inconstitucionalidad contra la ley de consultas catalana y el decreto de firma de la convocatoria del referendo.

El ministro llevaba tiempo sosteniendo una batalla interna no solo contra los dirigentes del PP que habían rechazado en público la reforma presentada, con el extremeño Monago y el gallego Feijoo a la cabeza, sino también contra miembros del Ejecutivo que, sin expresarlo claramente en público, eran contrarios a sacarla adelante en solitario, con la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, como máximo exponente. A pesar de ello, ayer sostuvo que hasta el mes de julio estuvo convencido de que la reforma se aprobaría. Fue a primeros del mes de agosto cuando, tras una reunión con Rajoy, comprendió que la ley no iba a salir adelante.

«Elementos distintos»

La clave de ese cambio se encuentra, a su juicio, en que en ese momento se introdujeron «elementos de reflexión distintos» en el debate, en una clara referencia al argumento de que las encuestas internas del PP desaconsejaban el cambio legislativo. Un Consejo de Ministros celebrado en el inicio del verano sirvió para que Gallardón confirmara sus sospechas de que se había quedado en minoría dentro del Ejecutivo.

Visiblemente emocionado, en presencia de su hijo mayor, Gallardón se disculpó ante los votantes del PP «que creyeron que nosotros íbamos a sacar adelante este proyecto», pero añadió que «las grandes tareas, los grandes esfuerzos y logros a veces requieren más tiempo que un sola legislatura».

La suerte del titular de Justicia, como él mismo reconoció, estaba por tanto echada desde hace más de un mes. Pero la constatación oficial llegó ayer por la mañana, cuando el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, confirmó la retirada del anteproyecto de ley de reforma del aborto. «Creo que he tomado la decisión más sensata», decía el líder del PP, en una declaración que dejaba ya sentenciado al ministro. La forma de comunicar una noticia tan relevante, en unas declaraciones a vuelapluma, y el escenario elegido, los pasillos del Congreso Mundial de Relaciones Públicas que se celebra en Madrid, dejaban claro que la dimisión era inminente y que Rajoy se veía obligado a adelantarse.

El jefe del Ejecutivo desautorizaba explícitamente a su ministro al anunciar que el anteproyecto quedaba retirado y anunciaba que la única modificación de la ley actual será introducir la obligación de que las menores embarazadas deban contar con el permiso de sus padres para abortar. La legislación actual solo prevé la necesidad de que los padres sean informados, y no siempre.

«Vamos a seguir trabajando por la cohesión, pero no podemos tener una ley que cuando llegue otro gobierno la cambie», señaló el presidente, quien aseguró que el Ejecutivo «ha hecho el mayor de los esfuerzos para intentar llegar al mayor de los entendimientos posibles». El líder del PP esgrimía así por primera vez el argumento de la imposibilidad de aprobar la ley en solitario, algo que el Gobierno no ha dudado en hacer con otras normas, como la de Educación. La explicación de Rajoy es que en este caso se trata de «un tema que afecta a convicciones profundas y personales de todos los ciudadanos». «Creo que hay algunas cosas que se pueden seguir haciendo en el futuro, que se puede buscar más apoyo y que seguiremos trabajando, pero hoy por hoy, la decisión que he tomado es que vamos a modificar los dos puntos a los que he hecho referencia», señaló, asumiendo toda la responsabilidad por la retirada de la ley. Horas después, Gallardón tiraba la toalla y abandonaba la política.

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