Vicky, la ex novia de Jordi Júnior que destapó la olla


La olla podrida del pujolismo desprendía aromas de corrupción desde hace años. En un principio los signos externos visibles tal vez no eran demasiado evidentes como para atajarlos por la vía penal, pero bastante obvios desde una óptica puramente estética.

Jordi Pujol nunca tuvo demasiados problemas para entenderse con el inquilino de turno del Palacio de la Moncloa, especialmente en las etapas en las que no contaban con mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. Por todos los servicios prestados pasó factura, primero a Felipe González y más tarde al mismísimo José María Aznar, el paradigma del nacionalismo español, que para ganarse el respaldo de los de Jordi llegó a decir que hablaba catalán en la intimidad.

El primer toque de atención de cómo se guisaba la olla catalana fue cuando en el año 2005, en un debate parlamentario sobre los derrumbamientos en el túnel de El Carmelo, el entonces presidente del tripartito catalán, Pasqual Maragall le replicó a Artur Mas aquello de que «el problema de CiU se llama 3 %».

La olla se volvió a remover en la precampaña de las últimas elecciones catalanas, en el 2012, cuando un diario madrileño se hizo eco del supuesto borrador de informe policial elaborado por la Udef sobre cuentas de Pujol y Mas en Suiza, cuya paternidad no reconoció ni el supuesto firmante, pero tampoco se demostró que fuese un invento o una intoxicación con fines electorales.

Las cosas para el clan se complicaron en diciembre de ese mismo año, cuando se presentaron otras dos denuncias contra los Pujol: una del empresario Javier de la Rosa y otra de María Victoria Álvarez, Vicky, una empresaria del sector de las telecomunicaciones, expareja o examante de Jordi Pujol Júnior en la que relató que acompañó al primogénito del expresidente en varias operaciones de evasión de capitales y blanqueo de dinero. Refirió detalles concretos de un viaje de Júnior a Andorra, con una mochila repleta de billetes de 500 euros. Su denuncia en principio fue rechazada, pero al final el juez Ruz de la Audiencia Nacional la admitió, mandó investigar y cada día están aflorando datos nuevos de los negocios de Júnior.

Vicky, que no está claro si actúa por despecho o por otros móviles, antes de ir al juez le contó sus cuitas a Alicia Sánchez-Camacho, la líder catalana del PP en un almuerzo en el restaurante La Camarga, que fue grabado por unos detectives privados, al parecer por encargo del PSC. Últimamente es noticia casi a diario por su desfile por los platós televisivos.

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