Nadie ha asumido el liderazgo socialista en circunstancias tan difíciles

Los desafíos que pondrán a prueba su autoridad


Madrid / La Voz

Pedro Sánchez heredará de Rubalcaba un partido sumido en el desconcierto político, con el menor apoyo electoral de la democracia, con heridas internas sin curar, amenazado por la irrupción de nuevas fuerzas de izquierda y sin un modelo territorial claro. Nadie, ni siquiera Zapatero, que llegó a la secretaría general inmediatamente después de la mayoría absoluta de Aznar, había asumido el mando en condiciones tan difíciles. Los retos que tiene por delante nuevo líder socialista son de tal envergadura, que el de ganar las próximas elecciones parece quedar en segundo plano.

Candidatura

El peligro de Chacón. Rubalcaba asumió el compromiso de celebrar en noviembre las primarias para elegir al candidato. Sánchez afirmó en el debate que nadie debe tener «ninguna duda» de que las convocaría en esa fecha. Pero todo parece indicar que esas primarias se pospondrán. Algo que, aunque apoyado por casi todos los barones, podría provocar división y enfrentamiento con Carme Chacón, que aspira a ser elegida candidata del PSOE. El primer reto de Sánchez es llegar a un pacto con Chacón para impedir ese enfrentamiento con ella y poder ser elegido candidato sin generar más división interna.

Posición política

Giro a la izquierda, pero menos. Una parte importante del partido desea un giro claro a la izquierda para contrarrestar la irrupción de fuerzas como Podemos. Sánchez intenta sin embargo no dejarse arrastrar por esa corriente y ya ha anunciado que la dirección del PSOE estará «tan a la izquierda como su militancia». Y si él ha sido elegido por los militantes siendo el candidato menos a la izquierda de los tres, no cabe esperar del nuevo líder un giro radical en ese sentido.

Relación con el PSC

Empezar desde cero. Si complicada es la situación del PSOE, más los es su relación con el PSC. El pacto que Rubalcaba había cerrado con Pere Navarro para apaciguar el giro nacionalista del socialismo catalán ha terminado con la dimisión del primer secretario del PSC. Ahora, Sánchez deberá empezar desde cero con Miquel Iceta, el nuevo líder socialista catalán, para recomponer la relación. De que lo logre pueden depender buena parte de las opciones del PSOE para ganar las próximas elecciones.

Tutela de Susana Díaz

Demostrar independencia. El fuerte apoyo que le ha prestado Susana Díaz hace que sus críticos presenten a Sánchez como una marioneta de esta. El nuevo líder deberá demostrar que gobierna el partido sin ataduras y sin someterse a los dictados de la poderosa presidenta andaluza.

Corrupción

La prueba de los ERE. El nuevo secretario general del PSOE aseguró nada más ganar que será implacable contra la corrupción y que no le temblará el pulso en esa lucha. El futuro recorrido del caso de los ERE falsos en Andalucía pondrá a prueba hasta qué punto es cierta esa afirmación y si, a pesar del apoyo de Susana Díaz, está dispuesto a exigir que se asuman responsabilidades políticas en el PSOE andaluz.

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