El excontable de Nóos confiesa y cava la tumba judicial de Urdangarin

El cuñado de Torres confirma que el fin de Aizoon era desviar fondos


Madrid / Colpisa

Ocho folios de confesión pactada con la Fiscalía son mucho más que una foto de cómo Iñaki Urdangarin y Diego Torres urdieron una maquinaria empresarial con el único propósito de usar una fundación sin ánimo de lucro para hacerse con millones de euros de dinero público. Las revelaciones de Marco Antonio Tejeiro, el excontable de Nóos y de Urdangarin, ponen la puntilla judicial a los dos exsocios pero también deja contra las cuerdas a la infanta, al certificar que Aizoon, la empresa que comparte al 50 % con su marido, no fue más que una tapadera para desviar el dinero que las Administraciones públicas daban a Nóos por trabajos inflados.

Aizoon

La pesadilla de la infanta. El acuerdo de Tejeiro, cuñado de Torres, es con la Fiscalía, que exculpa en sus escritos a la hermana del rey. Pero el arrepentido, sin llegar a citar a Cristina de Borbón, la deja en mala situación procesal, desmintiendo la tesis de su defensa de que Aizoon era una empresa real, que Urdangarin fue convirtiendo en una máquina de desviar dinero público sin que su mujer se enterara. Según Tejeiro, la sociedad fue fundada para defraudar.

«Aizoon -escribe el contable- carecía de infraestructura personal y de medios relevantes para el acometimiento de su actividad social». Es más, «todas las facturas que emitió contra el Instituto Nóos y Nóos Consultoría tenían por finalidad desviar a su favor los fondos recibidos por el Instituto Nóos». Según el arrepentido, la sociedad, desde que en el 2003 la infanta estampó su firma en el acta de constitución, fue una pantalla sin trabajadores. Es más, confirma que hubo «contrataciones fraudulentas» de falsos empleados para «conseguir beneficios fiscales». Y sitúa a Aizoon dentro del grupo Nóos, funcionando con el resto de sociedades fraudulentas como «si fueran una sola» firma.

Falsa fundación

Nóos fue siempre una mercantil. La confesión de Tejeiro desmonta el eje de la defensa de Urdangarin y Torres. Esto es, que el Instituto Nóos fue una fundación sin ánimo de lucro y por eso pudieron soslayar los concursos públicos que le llevaron a conseguir millones de euros de las administraciones valenciana y balear. «Pese a que el Instituto Nóos actuara bajo la forma jurídica de asociación sin ánimo de lucro, funcionaba como una mercantil, en tanto que su margen comercial no revertía en el objeto de la asociación sino en las mercantiles privativas de Torres y Urdangarin», precisa el arrepentido. Insiste en que siempre se «persiguieron fines lucrativos, valiéndose de su forma jurídica para conseguir los convenios con las Administraciones públicas». El cuñado de Torres señala que el «diseño de la estructura formal y material del Grupo Nóos» para usar la imagen del entonces yerno del rey a fin de conseguir contratos a dedo lo «realizaron» los dos socios, «quienes tenían un poder de decisión absoluto y un control total en sus ámbitos laboral, fiscal, contable y financiero» de las sociedades fraudulentas.

Maraña societaria

Las empresas se mezclaban. «El Grupo Nóos estaba integrado por el Instituto Nóos, Nóos Consultoria, Virtual, Intuir, Shiriaimasu y Aizoon, entidades vinculadas entre ellas que operaban como si fueran una sola, compartiendo casi todas domicilio social, y sin existir entre ellas distribución de funciones», apunta el imputado, quien insiste: Nóos operaba «bajo la dirección unitaria» de Urdangarin y Torres, «quienes lideraban el grupo en su condición de jefes, teniendo un absoluto control y poder de decisión en el mismo».

En esa maraña creada para defraudar todo se mezclaba, incluido los empleados. En todas esas sociedades había «empleados simulados» y los dos socios que se «repartían» el dinero defraudado por esos falsos trabajadores.

Balears Forum y Valencia Summit

Directo al bolsillo de lo socios. La «actividad principal» de Nóos, confiesa Tejeiro, fue la organización de Illes Balears Forum y los Valencia Summit por los que se embolsaron seis millones de euros de dinero público «que se terminaron repartiendo entre Torres y Urdangarin» mediante el giro de facturas a sus sociedades. Facturas que «no respondían a servicios realmente prestados, sino que era la forma en que Urdangarin y Torres se repartían los beneficios». Tejeiro también incide en el absoluto descontrol de las Administraciones . «No tengo constancia de que se hicieran presupuestos detallados y analíticos para presentar a las Administraciones de Baleares y Valencia en relación a los costes reales de organización de los eventos».

Aviso de la Zarzuela

Siguieron en lo mismo. El yo confieso de Tejeiro también desmiente que la Zarzuela en el 2006, cuando dio un aviso a Urdangarin para salir de Nóos, lo consiguiera. La creación de la Fundación Areté y de la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social perseguía la misma actividad que el Instituto Nóos, concluye.

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