La vena ácrata del PSOE hace que todos eviten la imagen de pertenecer al aparato

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Rubalcaba trata de ocultar por todos los medios su preferencia por Madina, a quien ha protegido siempre en su etapa de secretario general

29 jun 2014 . Actualizado a las 02:32 h.

La experiencia en el PSOE dice que quien entra en un proceso de primarias con el marchamo de ser el candidato del aparato sale trasquilado el día que los militantes se pronuncian. Ya dijo Felipe González en su día que el partido tiene «una vena ácrata que tiene su gracia». Es ese deseo reprimido de acabar con todo poder establecido, aunque sea el propio, lo que explica que tanto Eduardo Madina como Pedro Sánchez huyan como de la peste de la etiqueta de ser hombres del aparato. Algo que se compadece mal con la realidad, porque ambos tienen más experiencia de partido que de gestión. Pese a sus 38 años, Madina lleva ya cinco en la ejecutiva federal del PSOE, por lo que no es precisamente un outsider. Y Pedro Sánchez, de 42, lleva mucho tiempo trabajando de fontanero en la sombra, entre otros para el ex vicesecretario general del PSOE José Blanco, quien lo incluyó en su equipo de analistas cuando el gallego era considerado todavía un gurú de las encuestas y las campañas electorales.

La dirección del PSOE conoce también esa tendencia a acabar con cualquier poder establecido. Y, por ello, Alfredo Pérez Rubalcaba trata de ocultar por todos los medios su preferencia por Eduardo Madina, a quien ha protegido siempre en su etapa de secretario general. Sabe que, en este momento, su apoyo a cualquier candidato supone una condena anticipada. Pero eso no quiere decir que no trabaje en la sombra. Pese a haber anunciado ya su retirada definitiva de la política, Rubalcaba ha querido seguir al frente para comandar el congreso de su sucesión. Está por ver si el secretario general suma el día 13 otra derrota en su expediente.